Formulario de Inscripción
Texto blablabla blabla blablaTexto blablabla blabla blablaTexto blablabla blabla blablaTexto blablabla blabla blablaTexto blablabla blabla blablaTexto blablabla blabla blablaTexto blablabla blabla blablaTexto blablabla blabla blablaTexto blablabla blabla blablaTexto blablabla blabla blablaTexto blablabla blabla blablaTexto blablabla blabla blabla
entrada nueva
Ciencia en tiempos de crisis. Una propuesta desde la descolonialidad.
Ciencia en tiempos de crisis. Una propuesta desde la descolonialidad.
Por Luis Pouchucq Marinkovic.
Director de investigación CODECIAM.
Resumen.
El presente artículo pretende aportar a una visión crítica sobre el rol de las ciencias materialistas-positivistas como promotoras de la explotación capitalista, que las ha llevado a convertirse en el fundamento de la crisis ambiental y social que hoy vivimos. Ante la evidente crisis civilizatoria que se ha desatado, clamamos por el nacimiento de un nuevo quehacer científico, que provenga desde el mundo efectivamente vivencial del ser humano, que armonice con la identidad de los pueblos y que respete, como fundamento máximo, la profunda interrelación humano-naturaleza. Latinoamérica desde su inteligencia colonizada por el conocimiento occidental, y su quehacer científico periférico al gran imperio, aparece como un balcón particular desde donde explorar nuevas posturas filosóficas. Latinoamérica pugna por un movimiento cultural genuino que le permita comprenderse y pensarse a si misma hacia el futuro.
La ciencia occidental y la crisis ambiental planetaria.
Sin duda alguna existe un consenso generalizado en que el racionalismo científico occidental1 es el paradigma que ha terminado por dominar el pensamiento y el actuar colectivo de casi todas las culturas humanas, sustentando ideológicamente este nuevo mundo (pos)moderno y globalizado en el que día a día vivimos. Hasta el más íntimo recoveco de la vida ya fue permeado y profanado por la ciencia y la tecnología occidentales. Vivimos en un mundo donde todo es un bien material proveniente de sofisticadas manufacturas (“hecho en China”debe ser la frase más escrita en la historia de la humanidad), donde las relaciones personales y la vida misma pasa a través del lente, micrófono, parlante, pantalla y microprocesador de tecnologías digitales tremendamente sofisticadas. La realidad toda, el mundo de la vida2 (1), es filtrado por este prisma idealizador, atomizador y normalizador de la ciencia. Es lo que se enseña en todas las escuelas a lo largo y ancho del planeta. Es que el racionalismo científico moderno es tremendamente prodigioso en la creación de nuevos bienes y nuevas necesidades y es el pilar fundamental del crecimiento económico. Todo es verificable y validable con el uso de su método. Toda discusión queda zanjada ante la voz del experto científico, ese viejito bonachón de bata blanca que solo vive por y para la verdad. Un ser incorruptible, objetivo hasta la nausea, un mero nexo entre la verdad y el resto de la humanidad.
Sin lugar a dudas, el ciudadano promedio experimenta un mundo donde la tecnología es el origen mismo del bien estar, la tecnología le ayuda a desenvolverse en su mundo cotidiano y eso él lo percibe como comodidad y lujo: se ahorra trabajo, la tarea es más fácil, todo es inmediato, etcétera. Tanto es así, que en nuestra sociedad la comodidad ha pasado de ser un lujo, para convertirse en un valor o incluso en una especie de derecho implícito a la existencia misma. Así, la tecnología es vista como material indispensable para el ejercicio de la vida, sin darnos cuenta que en esa misma necesidad se funda un solapado esquema de dominación, como lo describiera Marcuse en su Hombre Unidimensional (2):“En este universo, la tecnología también provee la gran racionalización para la falta de libertad del hombre y demuestra la imposibilidad «técnica» de ser autónomo, de determinar la propia vida. (p186)”. La ciencia y la tecnología junto con su método implícito, dejan de ser un medio para alcanzar el bienestar y pasan a convertirse en una ideología en sí mismos, como concluyera Habermas (3), lo que no tardaría en permear en todas las aristas del mundo vivencial del ser humano. Hoy en día el ser humano occidental solo logra valorar el universo que lo rodea de un modo meramente cuantitativo y economicista, es incapaz de valorar la belleza intrínseca de las cosas, incapaz de valorar la espiritualidad y bondad en sus semejantes, “Meras ciencias de hechos hacen meros seres humanos de hechos (p186)” decía Husserl (1), lo que extrapolado a nuestros tiempos se podría entender como, meras ciencias materialistas hacen meros seres humanos materialistas.
Para seguir con la argumentación, cito textual desde La Crisis (1): “¿Pero puede el mundo y el existente humano en él tener verdaderamente un sentido, si las ciencias convalidan sólo de este modo objetivamente comprobable…? (p50)” ¿Porqué Husserl hablaba de crisis de la ciencia europea ya en los años treinta? y la definía diciendo que “su auténtico carácter científico, la forma toda en que plantea su tarea y el método que construye para ella, se han vuelto cuestionables” (p47). ¿Por qué el método científico, que le ha traído tantas glorias técnicas a la humanidad, ha de ser cuestionable? Por supuesto que el Sr Husserl no vio la llegada del hombre a la luna, ni el avance de la medicina moderna. Es que los grandes éxitos de la tecnificación alcanzados por el racionalismo científico hacen aun más difícil proponer visiones críticas. Pero para Husserl, el meollo del asunto no estaba en cuestionar los éxitos técnicos alcanzados, sino más bien, cuestionar el reemplazo de la metafísica, eso que es lo esencialmente humano, por la mera física de las cosas, la mera física de hechos medibles y validables. Hoy hablamos por que vemos las consecuencias que ha traído a la humanidad y al ecosistema planetario.
Aquí proclamamos algo que puede sonar obvio, pero que al momento de ejercer nuestro vivir cotidiano dejamos completamente de lado. Proclamamos que la crisis ambiental planetaria (que a estas alturas es innegable, con toda la avalancha de crisis sociales y económicas asociadas), tiene como gran madre a los avances tecnológicos producto de este racionalismo científico. Estos han facilitado que la gran industria haya logrado su desarrollo pleno, que haya logrado convertirse en la industria global que nunca detiene la producción de crecimiento económico (desigual) sin importar fronteras, que tiene la capacidad de transformar paisajes completos, culturas completas y convertirlas en producto interno bruto, bajo una lógica transaccional simplista y fatídica; así,la naturaleza vale lo que dice el mercado. El optimismo que genera el relato del “desarrollo permanente” avala este irracional uso del mundo natural. Ese relato que dice que el camino de la tecnificación de la vida es el camino hacia el bienestar, que ese bienestar es económico y material, que se alcanza con el consumo y la comodidad. Sin importar que se haya arrasado cada bosque, se haya envenenado cada bahía, cada fiordo, que se haya secado cada valle, cada río, cada paisaje devastado. Estos son entendidos como efectos colaterales (involuntarios) del desarrollo. Desde nuestro punto de vista, todo esto tiene su gran origen en el optimismo que genera el racionalismo materialista y sus grandes éxitos técnicos. Ese “yes, we can!” que nos dice que como humanidad lo podemos lograr todo, que el ser humano, con su método científico, domina la naturaleza y puede hacer con ella lo que se proponga. Entonces, el bienestar que genera la tecnología podrá bien suplir el bienestar que la naturaleza generaba antaño.
Como vemos, la ciencia tiene un rol central en la construcción del relato occidental de “desarrollo”, lo cual la coloca detrás de cada una de las empresas más destructivas que la humanidad pueda recordar; basta con rememorar que la ciencia occidental trajo al mundo las armas nucleares (ostentadas por países “desarrollados”). Entonces, en base al hecho de que todos esos procesos productivos de base científica y altamente tecnificados tienen al ecosistema planetario y todas las sociedades que de él dependemos al borde de la catástrofe, podemos abiertamente decir que la ciencia occidental se encuentra en su más profunda crisis. Que no cumple ni ha cumplido su mandato de producir avance y bienestar a la humanidad, sino al contrario, que permite la destrucción irreparable de ésta mediante la cosificación metodológica del mundo vivencial del ser humano. Es entonces cuando vale la pena cuestionarse todo el quehacer científico, desde su misma matriz ideológica, pero también desde su práctica, su ética, su pertinencia y su validez. Sin duda hay grandes científicos que dedican su trabajo a predecir posibles efectos colaterales de procesos tóxicos y alertar a la población de posibles venenos y que además son personas muy valientes, pero estas son personas escasas y corren riesgo casi-permanente de la “muerte científica”3.
Cuestionamientos a la “ética” del científico.
Voy a hacer un par de re-afirmaciones que van a doler un poco más: a) el científico(a) moderno(a), a través de sus metodologías de verificación y validación, desarrollan, prueban, maquillan y facilitan mecanismos de márquetin de la más variada gama de venenos químicos, físicos y biológicos, que son lanzados a la biosfera a discreción y con muy pocas precauciones, generando daños irreparables y de consecuencias impredecibles para la humanidad y el planeta; b) por otro lado, maquillan, parcializan, relativizan, objetivizan y sistematizan los daños provocados por las actividades industriales más perversas, lanzando un arsenal de contra-argumentación científica, que a la larga termina haciendo “aceptables” los “efectos secundarios” mas monstruosos en pos del progreso. Así, enarbolando en sus proyectos altísonos conceptos como el desarrollo económico, la lucha contra la pobreza y el hambre mundial, el cuidado de la naturaleza y el fin de las epidemias, el científico moderno termina facilitando la aparición de mercados altamente destructivos (en términos sociales y ambientales) que solucionan solo parcialmente las necesidades a las cuales responden, acarreando consigo nuevos riesgos, configurando una sociedad del riesgo que se funda en esta incertidumbre creada de manera científico-técnica4 como describía Beck (4) en su Sociedad del Riesgo. Riesgos que luego son repartidos a la sociedad por el gran capital y sus gobiernos serviles.
Un ejemplo actual de esto es el lobby científico-político-económico llevado a cabo por grandes transnacionales y los gobiernos mundiales para facilitar el mercado de los alimentos transgénicos. La gran industria multinacional se sirve de la ciencia para generar una discusión especulativa, donde la definición de riesgo es manoseada por cada disciplina técnico-científica, atomizando el riesgo, relativizándolo, colocándolo en el mundo de la especulación y las meras probabilidades matemáticas. ¿Qué habrá motivado a esos más de cien premios noveles a escribir una muy sentida carta a las “ONGs anti-transgénicos” (5), diciéndoles que prácticamente eran unos criminales al oponerse a los transgénicos y que eran culpables de las muertes por carencia de vitamina A en el mundo? ¿Creerán ellos que con la masificación de la producción de transgénicos de Monsanto u otra empresa se soluciona el problema del hambre mundial? ¿Realmente serán tan ingenuos? ¿O solo esperan su tajada de la gran torta de un prometedor mercado?.
Usando el mismo ejemplo de los alimentos transgénicos puedo argüir que el científico(a) moderno(a) realmente cree que la racionalidad científica en que está inmerso es la respuesta a todas las problemáticas que enfrenta la humanidad (de otro modo no me explico la ingenua solicitud de los casi cien Premios Nobel), así ha sido educado, y cuestionar esta racionalidad no está en su dominio de lo deseable. El ejercicio de la ciencia moderna radica en objetivizar la realidad, parcializándola en sistemas ideales5 solamente para hacerlos cuantificables y encajables en sistemas teóricos preconcebidos (teorías, paradigmas, dogmas, axiomas, leyes naturales, etc), es decir, el científico toma solo lo que le es útil de la realidad para realizar sus observaciones, porque de este modo los resultados obtenidos encajan dentro de su estrecho dominio explicativo (paradigma), a lo que Khun (6) llamó la “ciencia normal”, o más bien, como el principio de consistencia6 que mencionaba Feyerabend en el Tratado contra el método (7). Lo lamentable es que el científico(a) cree que con eso lo explica todo, sin comprender que aún en el mejor de los casos su ciencia solo podría explicar cierta parcialidad de la realidad, y esa ceguera, amable lector, es el origen de lo que luego llaman “efectos colaterales”. Volviendo al ejemplo de los transgénicos en la alimentación y los científicos(as) que los promueven, es claro que ellos(as) solo logran ver una parcialidad de la realidad, escapándoseles una totalidad completa de la vista. Claramente en su ecuación mental no comprendieron que ese arroz o soja transgénica será sembrada en los campos, por manos campesinas, que antes cultivaban los productos tradicionales derivados de su conocimiento ancestral; claramente estos señores(as) científicos(as) no valoran el conocimiento ancestral que está detrás de los productos que dejarán de ser sembrados por la expansión del dominio de los transgénicos; claramente no están preocupados(as) por la salud de estas personas expuestas al glifosato; claramente no entienden la complejidad de los ecosistemas que serán intervenidos y la colosal expansión de los monocultivos que implica en los campos del mundo; claramente no entienden los oscuros intereses que están detrás del mercado de la ostentación de variedades vegetales comestibles y la malsana relación que tiene con los productores; claramente no entienden que lo que más hace su solución es normalizar el hambre, haciéndola más aceptable, sin solucionar realmente el problema, entregándole ahora el mercado del hambre al gran capital. En algunos años les tendremos que agradecer a estos(as) científicos(as) (que apoyan los transgénicos en la alimentación) que miles de millones de toneladas de glifosato sean roseadas en cada rincón de la tierra, como les hemos tenido que agradecer a otros científicos del vertimiento de millones de toneladas de DDT7 por todo el planeta. ¿Y cuál es el problema?, si estos(as) mismos(as) científicos(as) ya se encargaron de parcializar, relativizar y trivializar los efectos que implican estos venenos a la salud humana y de los ecosistemas. El(la) señor(a) científico(a) occidental deshumaniza la realidad al momento de objetivizarla con su método. Se hace indolente. ¿Cuál es entonces la ética de estos(as) señores(as), después de que la misma sociedad ha financiado sus investigaciones, para que al final de cuentas terminen profundizando aun más el mundo de riesgos en el que ya vivíamos? Pero claro que sí, con los fondos que les son otorgados (por los Estados en general) para que realicen sus investigaciones a favor de la humanidad, lo que más hacen es fomentar sus frenéticas carreras hacia el éxito7. Aquí podría citar nuevamente al maestro Feyerabend: “el problema es el colosal engreimiento de nuestros intelectuales, su creencia de que saben exactamente lo que la humanidad necesita y sus esfuerzos inexorables por recrear a la gente a su triste imagen y semejanza”(Feyerabend p92 (8)).
Lo anterior queda patente al ver que la misma ciencia occidental se auto declara en “crisis de reproducibilidad” (9), lo que en términos concretos significa que gran cantidad de la información generada por el esfuerzo científico occidental es falsa, parcial o ha sido manipulada para calzar con un relato prefabricado, que no contradiga los cánones establecidos y que sea aceptable por los editores de “prestigiosas” revistas científicas. Las ansias de éxito empujan al científico(a) ávido de conocimientos a convertirse en un burócrata tramposillo, en un ladronzuelo de poca monta, que dice mentiritas blancas (o verdades a medias), que escala en la jerarquía académica y vende su ciencia al mejor postor (10). Hoy en día un buen científico tiene más de burócrata que de sabio. Es un mero facilitador irreflexivo de este esquema de dominación: la ciencia, en virtud de su propio método y sus conceptos, ha proyectado y fomentado un universo en el que la dominación de la naturaleza queda vinculada con la dominación de los hombres, lazo que amenaza con extenderse como un destino fatal sobre ese universo en su totalidad (Marcuse (2)).
Una nueva ciencia es necesaria.
Aquí nos vemos obligados y obligadas a hacer una nueva proclamación: Ante la evidente crisis civilizatoria9 (11) que la racionalidad moderna (con su ciencia materialista/positivista) ha desatado, a los hombres y mujeres de pensamiento no nos queda más que un camino: la negación y la destrucción (o la de-construcción) de los cimientos que facilitan material e ideológicamente al sistema productivo capitalista, que no solo se ha dedicado a repartir la desigualdad sobre la faz de la tierra, sino que está llevando a la raza humana a su completa destrucción. El modelo de desarrollo impuesto por occidente debe ser superado y para ello, su ciencia y su método implícito, también han de ser superados. Aquí proclamamos que la negación del “desarrollismo”10 (impuesto/occidental/materialista/positivista) como eje ideológico que mueve la ciencia en América Latina y que su reemplazo por distintos modelos de “pensamiento”, debe ser el camino.
Para que todo esto tenga sentido, debe ocurrir la superación del paradigma materialista/positivista y toda su racionalidad científica de idealización y fragmentación de la realidad. En un movimiento que va mas allá del posmodernismo europeo, en un movimiento cultural original, radicado en el saber de los pueblos, dando paso tal vez a una “transmodernidad” (12) que facilite polílogos entre culturas, en contraposición a esta relación “centro-periferia” que impone la visión post-colonialista occidental.
A mi juicio, esta transmodernidad científica debe contener los siguientes ingredientes:
- i) Subjetivización radical, como una nueva metafísica, que coloque a la comunidad, al individuo y su mundo efectivamente vivencial, como inteligencias observantes y activas (creadoras), como ejes del quehacer del pensamiento, a través de una revalorización del conocimiento popular, mitológico y metafísico.
- ii) Desmitificación del conocimiento popular, dando paso a una nueva hermenéutica o epistemología, que permita nuevas interpretaciones del mundo, no cuantitativas, fundadas en la cosmovisión de los pueblos, en la valorización vivencial del mundo cultural y natural.
iii) Profunda ética ecológica y social o “no todo vale”. Aquí debe reinar el principio precautorio, que vele por la protección de la sociedad, su cultura y el mundo natural. Esto significa negar la existencia o creación de tecnologías potencialmente destructivas, que se contrapongan en cualquiera de sus aspectos con la vida (del ser humano y los ecosistemas). Debe ocurrir un desmantelamiento de la gran máquina productiva capitalista (altamente destructiva), fragmentándose en pequeños mecanismos de producción a escala humana, limitando los alcances de los riesgos que necesariamente producen. Esta posición no debe ser objeto de negociación ante la urgencia de la catástrofe, el principio precautorio siempre debe reinar, no todo vale11.
- iv) Debe primar la tecnología a escala humana. Del mismo modo, se debe desmantelar la idea de la sofisticación como indicador de mejora. La instrumentación debe ser valorada por su utilidad y no por su valor predictivo (cuantitativo). Debe ser valorada por su simpleza y no por su sofisticación. La tecnología debe liberar al ser humano y no esclavizarlo. La tecnología debe proteger el mundo natural y no destruirlo.
- v) Desmitificación del mundo natural como medio objetivo de producción. La naturaleza y la relación que el ser humano tiene con ella es incuantificable. El ser humano evoluciona en armonía con el medio del cual forma parte, en una interdependencia total, contraponerse al mundo natural equivale al suicido. La revolución positivista (y materialista) del racionalismo científico, separa al hombre de la naturaleza, cimentando la idea de que la “razón pura” se sobrepone al mundo natural, avalando filosóficamente la dominación de la naturaleza, como extensión del cuerpo, como un medio para alcanzar la vida plena (desarrollo). En contraposición, nosotros creemos que el ser humano solo puede alcanzar el buen vivir cuando todo el universo donde está inserto e interrelacionado, ha alcanzado su pleno bienestar. La vida buena se manifiesta en una totalidad holística.
La cultura científica latinoamericana: una empresa post colonial periférica al gran imperio.
La tarea del trabajador y trabajadora intelectual de Latinoamérica es ardua, pero desde nuestro punto de vista, la posición periférica que ostenta en el esquema científico internacional puede representar una ventaja comparativa. Por un lado, esta posición periférica puede favorecer la proliferación de nuevas teorías que pretendan reinterpretar de un modo más favorable el universo (más favorable para nosotros, latinoamericanos). Esta facilitación ocurre porque el latinoamericano puede realizar un diálogo más cercano con conceptos fundamentales provenientes del mundo prehispánico, porque el mundo prehispánico está a la mano en la historia de América Latina, en su lenguaje, en sus costumbres, en sus campos. Por otro lado, la posición periférica puede implicar un menor involucramiento en el mecanismo central, lo que puede ser traducido como un menor apego con el paradigma. Es posible percibir al intelectual Latinoamericano como un intelectual oportunista, que le es fácil asumir posturas filosóficas ajenas, porque le es fundamental para el ejercicio de su labor. Las escuelas de pensamiento latinoamericanas son escasas, y como decía Dussel, el intelectual Latinoamericano “imita simplemente ciertos esquemas, mitos o sistemas de otros grupos culturales más avanzados -simple “repetidor” invertebrado o antología “descompaginada”-; o, ignorando lo que otros con esfuerzo e inteligencia han descubierto, cual nuevos Descartes, pretende partir de una cierta originalidad infundada, superficial, aparente” (12).
Históricamente los próceres de las Repúblicas Latinoamericanas han visto con muy buenos ojos los avances de las nuevas Repúblicas liberales de Europa y Estados Unidos y no han dudado ni un segundo en importar sus sistemas políticos, económicos y filosóficos al Abya-yala12. Reemplazaron la metafísica predominante y el saber popular, que en ese tiempo era profundamente católico, herencia de los reyes católicos de España y cuatro siglos de colonia, y los reemplazaron por la fría lógica científica, la razón pura de Descartes se imponía en las escuelas de Latinoamérica, como un segundo despojo, ahora el criollo debía reinterpretar todo el mundo natural a sazón de esta nueva filosofía impuesta, ahora el criollo debía aprender francés, inglés y hasta alemán. Así como la colonia hizo su tanto respecto de la cosmovisión del nativo americano al imponer la religión, la república llega a Latinoamérica con un borrón y cuenta nueva. Solo basta recordar que en la década de 1830 la recién nacida República de Chile, le encarga ni más ni menos que a un francés (Claudio Gay 1800-1873) hacer un catastro de las especies naturales del territorio, olvidando que el criollo ya conocía el mundo natural que lo rodeaba, que ya le tenía un nombre a cada planta, conocía su uso medicinal, conocía cada animal, cada ecosistema, tenía una interpretación del mundo elaborada durante siglos, que había logrado en interacción viva con las culturas prehispánicas y sus cosmovisiones. Pero para la nueva República ese conocimiento criollo ya no era aceptable, por ende fue prescrito de las escuelas. Entonces, las repúblicas latinoamericanas se configuraron en un post-colonialismo donde la inteligencia local se dedicó simplemente a imitar ciertos esquemas, mitos o sistemas de otros grupos culturales “más avanzados” como simples “repetidores”.
Así nos encontramos con una América Latina en pugna, siempre a la expectación de volver a construirse desde cimientos propios. Es necesario que los latinoamericanos y latinoamericanas nos miremos a nosotros mismos, miremos a nuestra historia, para encontrar un espacio en el gran mecanismo de reloj de la historia universal, en la historia de las ciencias, en la historia de la tecnología. Como decía Dussel, “debemos saber discernir los elementos que han nacido en tierra americana (abya-yala) por el mestizaje de lo indígena, lo criollo; debemos, por último, construir un pensamiento que sin negar nuestros orígenes ni nuestra originalidad, guarde su nivel científico…”.
Notas.
1 Ideología que se basa en la creencia de que el ser humano a través del método científico inductivo es capaz de comprender el mundo natural. Para esto el mundo natural debe ser simplificado a formas ideales de manera de poder ser cuantificarlas y sometidas a sofisticados procedimientos matemáticos ideales con la ilusa pretensión de predecir el comportamiento del universo. Este racionalismo científico positivista resulta entonces de una idealización extrema de la existencia vivencial del ser humano. El Ser y la existencia, ante los ojos de la ciencia, quedan fragmentados en multiplicidad de elementos independientes, o interdependientes, pero unitarios y sustanciales y bien delimitados en sistemas, hechos de “formas puras”, materiales e ideales5. Y hay tantos sistemas de estos como disciplinas hay en la academia. Y todas las disciplinas se pelean su sitial en el gran mecanismo general. Ese que configurara el mundo cartesiano alguna vez, y fuera manoseado posteriormente por Galileo, Descartes, Newton, Einstein y la física cuántica (luego decorado por Darwin y la biología molecular). Husserl dice: “La exclusividad con que en la segunda mitad del siglo XIX, la total visión del mundo de los seres humanos modernos se deja determinar y cegar por las ciencias positivas y por la “prosperity” de que son deudores, significó un alejamiento indiferente de las preguntas que son decisivas para una auténtica humanidad” p49.
2“El mundo es dado pre-científicamente en la experiencia sensible cotidiana de modo subjetivo-relativo. Cada uno de nosotros tiene sus apariciones y, para cada uno ellas valen como lo que efectivamente es. Desde hace mucho hemos tomado conciencia, en nuestro intercambio del uno con el otro, de esta discrepancia de nuestra validación de lo que es. Con esto no queremos decir que haya muchos mundos. Necesariamente creemos en el mundo con las mismas cosas, sólo que a nosotros se nos aparecen como diferentes” Husserl p65 (1)
3Aquí podríamos citar el acoso sufrido por el prestigioso científico argentino Andrés Carrasco, quien denunciara los peligros del glifosato a la salud.
4“En la modernidad avanzada, la producción social de riqueza va acompañada sistemáticamente por la producción social de riesgos. Por tanto, los problemas y conflictos de reparto de la sociedad de la carencia son sustituidos por los problemas y conflictos que surgen de la producción, definición y reparto de los riesgos producidos de manera científico-técnica” Beck p25 (5)
5“Nosotros, “geómetras”, estamos interesados por estas formas ideales y, consecuentemente, ocupados con ellas para determinarlas y construir nuevas sobre las ya determinadas. Igualmente, por la esfera más amplia, que también abarca la dimensión del tiempo, nosotros somos matemáticos de las formas “puras”, cuya forma universal es la misma forma espacio-temporal idealizada conjuntamente. Husserl p68(1).“… ya con Galileo se efectuó una sustitución por el mundo de las idealidades, matemáticamente extraído, del único mundo real-efectivo, el mundo dado efectiva y perceptivamente, el experienciado y el experienciable; nuestro mundo de la vida cotidiano. Esta sustitución fue pronto heredada por sus sucesores, los físicos de todos los siglos subsiguientes.” Husserl P91 (1)
6 La condición de consistencia exige que las nuevas hipótesis concuerden con las teorías aceptadas. “la condición de consistencia se remonta por lo menos hasta Aristóteles. Desempeña un importante papel en la filosofía de Newton (Aun que el mismo Newton lo viola contantemente). La mayoría de los filósofos de la ciencia del siglo XX la dan por supuesta. (Feyerabend (8))
7 DTT, Dicloro difenil tricloroetano. Utilizado ampliamente como pesticida en la década de los 60, principalmente contra la malaria. Fue prohibido por sus nefastos efectos colaterales en 1972 por la FDA (EEUU). La contaminación con DDT es persistente y ha logrado dispersarse por toda la superficie planetaria.
8“… las ciencias ya han abandonado su fundamento en la lógica experimental y han contraído matrimonio polígamo con la economía la política y la ética……. ” Beck P35 (5)
9 “Empezada la segunda década del siglo XXI, nos vemos envueltos en una serie de crisis que por primera vez en la historia de la humanidad se juntan de manera explosiva y catastrófica, y que, además, gracias a la globalización de los mercados, de los medios de comunicación y de la contaminación, se han mundializado” (10)
10“…la Cepal, partiendo de la teoría del desarrollo, en los términos en que había sido formulada en los grandes centros, introduzca en ella cambios que representarán su contribución propia, original, y que harán del desarrollismo latinoamericano un producto sí, pero no un simple calco de la teoría del desarrollo…” “En el pensamiento de la Cepal, que por ello mereció el calificativo de “desarrollista” que se le ha dado, la industrialización asumía el papel de un deus ex machina, suficiente por sí misma para garantizar la corrección de los desequilibrios y desigualdades sociales” (13).
11 No todo vale, concepto acuñado en contraposición al planteamiento de Paul Feyerabend en el Tratado Contra el Método: Principio del “todo vale” o “todo sirve”(8). Si bien Feyerabend acuña el termino alegando que es “el único principio que no inhibe el progreso (científico). Ya que, “dada cualquier regla por muy fundamental o necesaria que sea para la ciencia, siempre existen circunstancias en las que es aconsejable no solo ignorar dicha regla, sino adoptar su opuesta” para favorecer el progreso de la ciencia (Feyerabend (8)), nosotros, sin alabar las reglas que mueven la ciencia actual (idealista/materialista/positivista), alegamos que tal actitud (todo vale) acarrea el riesgo inmanente de la creación de tecnologías potencialmente destructivas y que se contraponen con él con el bienestar del ser humano y la naturaleza.
12 Abya-Yala, nombre otorgado por las culturas prehispánicas al actual continente americano.
Referencias.
1- Husserl E. La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental. Ed. Pormeteo libros. 2008. Buenos Aires. Argentina.
2- Marcuse H. El hombre unidimensional. Ed. PalanetaAgostini. 1993. Buenos Aires Argentina.
3.- Habermas J. Ciencia y técnica como ideología. Ed Tecnos. 1986. Madrid España.
4-.- Beck U. La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad. Editorial PAIDOS. 1995. Barcelona España.
5.- LaureatesLetterSupportingPrecisionAgriculture (GMOs). 2016. http://supportprecisionagriculture.org/nobel-laureate-gmo-letter_rjr.html
6.- Khun T. Historia de las revoluciones científicas. 1993. Fondo de la Cultura Económica. Santiago-Chile.
7.- Feyerabend P. Tratado contra el método. 1993. 2° edición. Editorial Technos, S.A. Madrid - España.
8.- Feyerabend P. Adiós a la razón. 2008. 4° edición. Editorial Technos (Grupo Anaya S.A.) Madrid - España.
9.- Baker M. 2016. 1,500 scientists lift the lid on reproducibility Survey sheds light on the ‘crisis’ rocking research. Nature 533: 452-454.
10.- Poch A y Villanelo F. 2016. Ciencia sin alma. la impronta neoliberal en la investigación científica chilena. Artículo de opinión ciperchile.cl. http://ciperchile.cl/2016/12/19/ciencia-sin-alma-la-impronta-neoliberal-en-la-investigacion-cientifica-chilena/
11.- Estermann J. Crisis civilizatoria y Vivir Bien. Una crítica filosófica del modelo capitalista desde el allin kawsay/suma qamaña andino. 2012. Polis. 11 (33): 149-174.
12.- Dussel E. Transmodernidad e interculturalidad (Interpretación desde la Filosofía de la Liberación). 2005. UAM-Iz. Ciudad de México - México.
13.- Marini, R. M. (2012). La crisis del desarrollismo. 1994. Texto digitalizado.
CODECIAM dicta taller vermicompostaje en la Semana del Medio Ambiente del Servicio de Salud Metropolitano Norte
En el marco de las actividades que se realizaron en la semana del Medio Ambiente del Servicio de Salud Metropolitano Norte (SSMN), CODECIAM realizó un taller teórico práctico sobre el vermicompostaje con el objetivo de difundir y concientizar a los funcionarios de los hospitales pertenecientes al SSMN en relación a la reducción y reciclaje de los residuos orgánicos.
Los talleres se realizaron los días martes 25 y miércoles 26 de octubre en el Hospital San José e Instituto Nacional del Cáncer, respectivamente, presentando a la lombriz californiana (Eisenia foetida) como protagonista de la reutilización de los residuos orgánicos. Además, se expuso una vermicompostera a escala confeccionada con materiales reciclados, que consiste en cajones plásticos apilados que resguardan la seguridad y permiten la movilidad de las lombrices en el proceso de producción del abono. Este sistema a escala demuestra de manera pedagógica una propuesta de vermicompostera domiciliaria de bajo costo.
La respuesta de los asistentes fue muy positiva, destacándose el interés por recibir más información para aprender a realizar este proceso en sus hogares
Finalmente, agradecemos a Juana Codoceo y Álvaro Alcántara, que colaboraron como expositores en esta actividad.
Red Ciudadanías para la Democracia
Primer ejercicio constituyente
El pasado sábado 30 de Julio de 2016, entre las 10:00 y las 14:00, en Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Chile, la ONG CODECIAM junto a Fundación Decide y Fundación CREA, formando parte de la Red Ciudadanías para la Democracia, desarrollamos un primer Ejercicio Constituyente para conversar y discutir los ejes centrales que queremos para una nueva Constitución democrática para Chile.
En esta oportunidad se abordaron 3 ejes de discusión, mediante conversaciones en grupos de trabajo. Los temas tratados fueron los siguientes:
- ¿Qué tipo de Estado y sistema político queremos?
- ¿Qué tipo de economía queremos?
- ¿Qué ciudadanía y derechos queremos para Chile?
El ejercicio constituyente, como el realizado hace unos días, es una invitación a levantar la mirada y mirarnos unos con otros, es una instancia para desahogarnos y criticar el sistema en que vivimos, también es un espacio para conversar amplia y respetuosamente, y finalmente, es una oportunidad para soñar y construir el futuro que queremos.
Ejercicios como éste debemos replicarlo cada uno en su territorio: en su comuna, en su junta de vecinos, en su trabajo, en su núcleo familiar. TOD@S quienes tengamos la inquietud debemos conversar, y que eso de “no hablar de política ni religión” ¡quede atrás! … Hablemos de política, hablemos de religión, hablemos de todo, pues es justamente TODO lo que tenemos que cambiar.
En esta oportunidad pensamos colectivamente qué tipo de Estado queremos, ¡qué tipo de Estado queremos! ¿Queremos un estado unitario, federal, mixto? Nosotros mandamos. Pensamos también colectivamente sobre qué tipo de economía queremos, ¿queremos más economía de libre mercado o queremos economías solidarias? Nosotros mandamos.
En lo breve del ejercicio pensamos, otra vez colectivamente, sobre qué derechos queremos y qué deberes asumimos. ¿Queremos derecho a la salud, a la educación, a la seguridad social? ¿La naturaleza merece tener también derechos? Sea cual sea la respuesta, NOSOTROS MANDAMOS, EL PUEBLO SOBERANO.
En la conclusión, no queda más que agradecer a las personas movilizadas que asistieron a esta jornada e invitar a cada una de las personas que viven en este territorio largo, angosto y ridículamente desigual, a seguir participando, a informarse, a opinar, a salir del letargo y a no tener miedo.
El mundo lo cambiamos nosotros.
Más información:
Las zonas de sacrificio, la virgen y el exilio forzado.
La zona de sacrificio
Un contingente de máquinas monstruosas trabajan con rapidez en la ampliación de la ruta 43 que une Ovalle con Coquimbo. Este símbolo del llamado “progreso” aparece nuevamente como un emisario de la muerte. Por ahí todos saben lo que viene después. Todos han salido a colgar banderas negras a la salida de sus casas, que ondulan ante la indiferencia generalizada de nuestra sociedad consumista.
La máquina del progreso trabaja con especial énfasis en localidades de la comuna de Andacollo. Es que el mismo progreso les tiene un lindo regalo a los habitantes de los poblados El Peñón y El Manzano: dos nuevas plantas termoeléctricas que entregarán cerca de 15 megawatts cada una al sistema interconectado central, para dar vitalidad a los numerosos proyectos de la gran minería que se multiplican en los oscuros escritorios de “Sanjatan” y se transportan a la velocidad del mercado hacia Andacollo. Ahí queda pasmado el poblador de la villa El Manzano, a su velocidad pueblerina, sin recursos para dar la pelea a semejantes monstruos, que quieren a la fuerza convertirse en el peor de los vecinos. En Santiago decidieron que su existencia era sacrificable y los catalogaron como zona de sacrificio.
Los poblados de El Peñón y El Manzano se ubican al comienzo de la Ruta del Peregrino. De donde parten los miles de devotos que todos los años van a pagar mandas por los favores concedidos a la Virgencita del Rosario, que los espera arriba, en el templo grande de Andacollo. Es que la virgencita es cumplidora y así mismo ha hecho su fama durante siglos de tradición. Pero tras la devoción que suscita su imagen, se oculta la oscura certeza del fin de la ilusión de un pueblo de oro, que existía ya desde épocas precolombinas. Hoy en día, la comuna de Andacollo es famosa por dos hitos principales: las fiestas de Nuestra Señora del Rosario, todos los 26 de diciembre; y porque es el único lugar en el mundo donde dos empresas de la mega minería han apostado sus faenas en el perímetro urbano. “¡Pero si las tenemos en el patio trasero!“, dicen los andacollinos, y no es un chiste de mal gusto decirlo, las mega faenas están efectivamente a escasos quinientos metros del centro de la ciudad.
La historia reciente de Andacollo versa más o menos así: durante los años noventas llegaron a Andacollo dos empresas de la gran minería pertenecientes a tamañas corporaciones extranjeras, cambiando toda la estructura social y productiva de la ciudad y su ruralidad. Grandes protestas se iniciaron movilizadas principalmente por los pobladores del sector de Chepiquilla y El Toro, que quedaron a pocos metros de la faena. Sin embargo, las empresas se encargaron de ahogar el conflicto, limpiándose el camino para poder explotar veinte mil toneladas de metal por año, el que luego fue ampliado a 55 mil y se proyecta seguir ampliando hasta ochenta mil (o más) toneladas de mineral al año. Al andacollino le valió un significativo aumento en los ingresos y en los estándares de seguridad en las faenas, calles asfaltadas, un nuevo paseo semipeatonal en la calle Urmeneta, mejoras en algunas escuelas y la Municipalidad. Pero a su vez, también les ha significado liderar las estadísticas de mortalidad por enfermedades respiratorias, la extinción de los oficios artesanales, vivir en medio de las detonaciones que causan temblores de cuatro, cinco o seis grados Richter, y que cuartean las paredes de sus casas. La tierra que se mete en todas partes, que hay que sacarla a palas de las casas, el olor a “reactivo” y ácido sulfúrico que llega desde las pilas de lixiviación descomunales apostadas en las faenas. Es que “en Andacollo hay calidad económica, pero no hay calidad de vida” dice una andacollina descontenta.
Desde el año 2009 la zona urbana de Andacollo es decretada por el gobierno como Zona Saturada de Contaminación por los altos índices de material particulado y las altas tasas de muerte por enfermedades respiratorias. Por ello, en marzo del 2015 se da inicio a un plan de descontaminación ad hoc que involucra al gobierno, las empresas y la Municipalidad. El evento de lanzamiento contó con la visita de distinguidos señores y elegantes señoras del Gobierno, el Parlamento y la Municipalidad. Y no faltaba menos, CODECIAM también fue convidado a participar del show. Éste era el primero de varios planes de descontaminación que se irían poniendo en marcha a lo largo del país. Pero resulta profundamente contradictorio que el Gobierno haga planes de descontaminación en una zona que ya fue sacrificada por él mismo y todo al mismo tiempo que en las madrigueras de las altas cúpulas corporativas y reparticiones del Gobierno se tramitan proyectos para ampliar la explotación del mineral de Andacollo.
A un año del anuncio del plan de descontaminación, éste suscita fundadas dudas respecto a lo exitoso de las medidas implementadas, de las cuales muchos pobladores aducen un mediano o total incumplimiento por parte de la empresa. Los indicadores de éxito son ambiguos. La información entregada por las autoridades es tremendamente incompleta. La empresa de análisis Ambimet, informa el mal estado de la mayoría de las estaciones de monitoreo. Y a varios meses de iniciado el plan ocurren aumentos en la contaminación atmosférica (indicadores de Julio 2015), lo cual no concuerda con ninguna lógica desde el punto de vista de algunos pobladores. Es decir, al punto en que estamos, la contaminación de Andacollo persiste y si la explotación aumenta, la contaminación también aumentará.
El exilio
Me gustaría describir el exilio con algunas frases recogidas de entrevistas y conversaciones sostenidas por CODECIAM con algunos andacollinos. Por ejemplo, una mujer andacollina le pregunta al médico director del hospital su parecer por los índices de mortalidad por enfermedades respiratorias, y el médico le responde: “Señora, lo único que debe hacer es irse de este pueblo, no hay nada más que hacer”. El compañero de esta mujer padece una severa enfermedad, probablemente producto de la misma contaminación, y ambos siguen aquí, luchando, porque ellos creen que si se van lo habrán perdido todo. Pero ellos son los menos.
Así mismo se pueden escuchar en Andacollo relatos como este: “Yo en mi caso soy profesional joven andacollino, pero tengo hijo. Entonces estoy tomando la determinación que de aquí a los próximos dos años me voy a tener que ir, pero no porque yo quiera, sino que porque la contaminación va a dañar la salud de mi hijo”. O como este: “Andacollo tendría que desaparecer, porque no se ve otro futuro, y así como va, no se ve otro futuro, porque mucha gente de acá de Andacollo se está yendo a otra parte, entonces hay un…un libro de cuento…”. O este otro: “yo creo que Andacollo será cada vez más pequeño, a este paso siento un total descuido frente a esto, yo pienso que Andacollo será cada vez más chico. Pienso que el santuario se va a conservar como un elemento típico de la zona”. Les podría mostrar decenas de relatos semejantes, que reflejan la profunda desesperanza que siente el andacollino ante la muerte anunciada de su pueblo natal.
Los que tienen recursos ya pusieron sus hogares en otras partes. Muchos se compraron casa en Coquimbo o La Serena, otros en los caseríos aledaños para tratar de escapar de la contaminación. Los que no tienen, se quedan. Y es que todos tienen la certeza de eso: en Andacollo ya no se puede vivir. Pero no solo está el problema de la contaminación. Aunque resulte paradójico, Andacollo está en la provincia con índices de desempleo más altos de la región. ¿Cómo puede uno explicarse eso, si las mineras llegaron para mejorar la economía? Por eso el andacollino dejó su oficio ancestral de pirquinero o agricultor y se dedicó a buscar trabajo en la minera. La promesa de estabilidad laboral y buenos salarios duró unos años nomás. Luego las mismas mineras empezaron a contratar gente de otros lados, de Coquimbo y La Serena principalmente, pero también de Tongoy y Guanaqueros. Llegan a diario en buses a trabajar en las faenas y luego se van. No se quedan ni a pasar la noche en Andacollo.
Andacollo tiene la tasa de embarazo adolecente más alta de la región y, claro, no hay liceos en Andacollo, las escuelas llegan hasta octavo básico nomás. A los adolecentes los envían a estudiar en liceos de Coquimbo o La Serena, los que son enviados. Y ni hablar de educación superior, los jóvenes estudian en las ciudades, y la mayoría de ellos no regresa, porque en su tierra natal no hay oportunidades de empleo. El resultado es que Andacollo se está quedando sin sus jóvenes profesionales, simplemente porque no están las condiciones para desarrollarse y tener un buen vivir. Los números del Instituto Nacional de Estadística lo reflejan muy claro: Andacollo tiene una sostenida disminución de la población, cercana al diez por ciento en diez años.
También exiliarán a la Virgen
Es así como se ha ido gestando esta historia de exilio, como ha ocurrido también en muchas otras partes del mundo. Las grandes corporaciones mineras se anquilosan a los recursos que entrega la tierra, llegan donde está el mineral y sin importarles las consecuencias de su desmesurada ambición, son capaces de destruir todo el entramado social y económico de ciudades enteras, por mas tradición, religiosidad y antigüedad que éstas tengan. No cabe la menor duda que a Andacollo la están matando, matando a su pueblo y condenándolo al exilio. Pero también están matando a la Virgencita del Rosario, que era su matrona, que era su amparo. En Andacollo se dice que la mejor ley del mineral se encuentra justo debajo del templo y que es cosa de tiempo para que la ambición de estas corporaciones transnacionales monstruosas le pongan su pezuña encima. Primero condenan al andacollino al exilio o la muerte… y luego exilian hasta a la Virgen.
Yo me imagino la plegaria del andacollino: Ay! Virgencita del Rosario, protégenos del futuro que nos ha deparado el mal gobierno, protégenos de las decisiones que toman las monstruosas corporaciones internacionales y protégenos de nosotros mismos, que hemos cambiado la paz de nuestro pueblo por el sueño consumista. Por ahí se dice que “todos los que le han metido mano a Andacollo han muerto de cáncer” probablemente producto de la misma contaminación. Producto de una misteriosa justicia divina.
Necesidad de nuevas perspectivas de acción
El trabajo de CODECIAM en Andacollo, en conjunto con organizaciones locales como el Consejo de Medio Ambiente (CMA), se basa en la búsqueda de nuevos focos de desarrollo económico-social y la transferencia de tecnologías sustentables. Creemos que la única forma de frenar el exilio forzado que ocurre en lugares como Andacollo es generando nuevas y mejores perspectivas de desarrollo humano, que le den un “porqué quedarse” al andacollino, basándose en la pertinencia y una estrecha relación de paz con la naturaleza y la sociedad. Probablemente lo mejor sea rescatar y adaptar viejas tradiciones agropecuarias y mineras, traerlas a nuestro tiempo, tal vez con mejores tecnologías, más amigables con la naturaleza y la sociedad. Pero más allá de tratar de imponer nuestra visión de CODECIAM, hemos comenzado un proyecto de vinculación financiado por la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM) para co-elaborar nuevas propuestas de desarrollo económico-social en un diálogo con actores sociales de Andacollo. Con ello queremos explorar nuevas iniciativas de negocios con base social-tecnológica, explotando la asociatividad y la gran capacidad de autorganización que posee este lindo pueblo.
Finalmente, entiendo que aún quedan esperanzas, pues el andacollino tiene fuerza. Más aún cuando miro un lienzo colocado en la fachada del templo grande que dice “Con María, defendemos el medio ambiente”.
Luis Pouchucq Marinkovic
Director de Investigación y fundador CODECIAM
Sitios e información de de interés
-http://sinca.mma.gob.cl/index.php/region/index/id/IV
-Proyecto Nº AMB157-21 - Ambimet-Chile
-http://cma-andacollo.blogspot.cl/
-Minuta Comuna de Andacollo. Provincia de Elqui. Departamento de Planificación Territorial. División de Planificación y Desarrollo Regional. Gobierno de Chile. Octubre 2014.
Ecología y Diversidad de Microorganismos Marinos.
Desde el año 2000 se realiza cada dos años el curso internacional “Ecology and Diversity of Marine Microorganisms” (ECODIM IX) como parte de las actividades del Austral Summer Institute XVI (ASI XVI) el que a su vez se realizará en Enero de 2016, con varios cursos sobre “Ciclado biogeoquímico en los márgenes continentales durante el Antropoceno”.
La novena versión de ECODIM se realizará entre el 11 y el 30 de enero de 2016, en la Estación de Biología Marina del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción, en Dichato, Chile. Más información y proceso de postulación en ecodim.imo-chile.cl
Conocer para proteger: la desvinculación del conocimiento sobre la planificación territorial
En los últimos días hemos visto como el clima puede actuar por sobre la voluntad humana. El viento puede modelar el flujo de incendios en el sur de Chile, donde cientos de hectáreas de Araucarias milenarias se han visto afectadas por el fuego: y no da lo mismo la muerte de una araucaria milenaria! no se puede recuperar una comunidad reforestando con nuevas araucarias.
En el norte, vemos como las lluvias cumplen también un rol devastador. Cientos de damnificados, albergados y algunos desaparecidos dejan ver lo ineficiente de nuestras instituciones al momento de responder y prever desastres naturales.
Algunos pensarán que es imposible actuar preventivamente ante eventos naturales, pero no es así. Es posible tener medidas acordes con el conocimiento acumulado sobre el medio ambiente y sus componentes. Sabemos- y en los medios de comunicación masivos expertos han dado cuenta- que la vegetación que cubre nuestros suelos tiene un rol vital para configurar una matriz firme y estable. Sin embargo, lo que hacemos permanentemente es deforestar, generar proyectos mineros que implican eliminar la vegetación árida del norte de Chile. Se construyen calles sobre quebradas, las que hoy vuelven a ser copadas con el agua lluvia y los ríos que recobran sus rumbos.
¿Cuántos Valparaíso, Conguillio, y Copiapó se necesitan para que la política chilena cambie su rumbo?
La evidencia nos enseña la necesidad de “conocer” los ecosistemas, y “aplicar” el conocimiento generado en el país. Se demuestra también la importancia de incorporar expertos- de diversas áreas- en todos y cada uno de los proyectos que se emprenden en el territorio y evidentemente, en la planificación territorial.
De todos modos, y aunque esto ocurriera, la responsabilidad política está también en el desinterés del estado en su conjunto sobre las políticas públicas de planificación, y es que al parecer el interés de la clase política está puesto en parchar los errores que cometen y que día a día nos perjudican a todos
Autor: Dra (c) Milén Duarte Muñoz