La Quebrada de Córdova ya es Santuario de la Naturaleza ¿Y ahora qué?

Por: Nicolás Inostroza C. El Tabo. Agosto, 2017.

La Quebrada de Córdova es una antiquísima formación geológica que se encuentra en el corazón del litoral central de Chile, específicamente entre las comunas de El Quisco y El Tabo. Recientemente, en junio de 2017, esta quebrada fue declarada como Santuario de la Naturaleza por el Consejo de Ministros, después de aproximadamente 10 años de incansable trabajo. Uno de los principales impulsores de esta declaración, con quien conversamos en esta oportunidad, es el profesor Carlos Medina, Biólogo de profesión y miembro de la Fundación Kennedy, que trabaja por la conservación de humedales.

Carlos Medina nos aporta antecedentes relevantes respecto de la compleja labor que se desarrolló para lograr este reconocimiento, encontrando como principal obstáculo el requerimiento de que cada uno de los propietarios de terrenos correspondientes al Santuario, debía entregar un consentimiento. La solución definitiva llegó con el dictamen N.º 77856 de la Contraloría General de la República el cual, por solicitud de la Fundación Eladio Sobrino, señala que “No se requiere el consentimiento de los propietarios de predios privados para declararlos santuario de la naturaleza, sin perjuicio de dar la debida información pública acerca de la realización del respectivo procedimiento”.

Con la mirada puesta en el futuro, la comunidad local, organizaciones sin fin de lucro e instituciones públicas debemos trabajar colectivamente para que este, y muchos otros espacios naturales sean protegidos y conservados no sólo jurídicamente, sino que en el quehacer cotidiano.

Compartimos a continuación la entrevista realizada a Carlos Medina en la sede de la Junta de Vecinos Hijuela Santa Luisa de El Tabo, que se encuentra a escasos metros del ingreso principal a la quebrada.

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¿CÓMO CONVERTIR UN RECURSO NO RENOVABLE EN RENOVABLE? EL EFECTO DE LOS DERECHOS DE AGUA PERPETUOS EN CHILE

Por Mauricio Cartes V.

Ingeniero Civil Hidráulico

Para comenzar esta nota breve haré un resumen del ciclo natural del agua. El agua como recurso está disponible para el consumo luego que una gota precipita desde las nubes, en forma líquida y sólida. En el caso del agua líquida, ésta se transporta por el río hasta llegar al mar, para lo cual una gota de agua viaja varios kilómetros. En el caso de la precipitación sólida, esa gota queda congelada y en la medida que se derrita, pasa al río y luego viaja al mar. En el mar se produce la mayor parte de la evaporación que generan las nubes y la gota de agua regresa al punto de inicio. Naturalmente, este ciclo parece ser constante, permitiendo que todos los años tengamos disponible iguales cantidades de agua, pero NO ES UN CICLO CONSTANTE.

Los estudios hidrológicos, mediante herramientas estadísticas, ayudan a explicar que esta disponibilidad no es constante, y por lo tanto, se tendrán años secos, normales y húmedos, con diferente disponibilidad de agua. Estos estudios se deben actualizar en el tiempo, ya que se basan en procesos estadísticos que se alimentan de información anual actualizada, provenientes de estaciones de monitoreo (que miden principalmente la precipitación y el agua pasante por un tramo del cauce). El período 2010-2015, fue clasificado como un período de megasequía (CR2, 2015), y permite explicar una situación de escasez crítica cuyos efectos fueron percibidos por toda la población chilena.

A partir de lo anterior, algunos puntos técnicos (y básicos) son:

  • El ciclo del agua permite comprender el origen del agua pero no su variabilidad espacial ni temporal.
  • La hidrología permite comprender la variabilidad espacial-temporal del agua, y explica que no es constante su disponibilidad en el tiempo ni el espacio. Esta materia es conocida como régimen hidrológico.
  • Por ejemplo, las vertientes y en general alguna corriente natural de agua, tienen variaciones de caudal pasante en el tiempo. Cuando la cantidad pasante es máxima o extrema se puede producir un aluvión (por arrastre de sedimentos y otros), mientras que cuando la cantidad pasante es mínima o nula, se está en condición de sequía. Estos fenómenos pueden ocurrir en el mismo lugar, y en el plazo de algunos días.
  • Debido a lo anterior, no resulta lógico entregar el uso de un recurso variable con reglas constantes en el tiempo ni de forma perpetua.
  • El agua técnicamente es un recurso limitado y no renovable.

 

Para explicar el uso del agua en Chile y los alcances de su manejo legal, es necesario diferenciarla o caracterizarla. El Código de Aguas vigente indica que uso del agua está avalado como un derecho de propiedad perpetuo. Bajo este marco legal, el agua:

  • es un recurso renovable, ya que asume ciclo constante amparado bajo los derechos de ejercicio continuo;
  • es un recurso ilimitado, ya que no reconoce la condición variable en el año (de acuerdo al régimen hidrológico);
  • no es un bien nacional de uso público, por cuanto un derecho de agua se puede transar en el comercio, es alienable y prescriptible[1].

 

Por lo tanto, la condición legal NO se condice con la condición técnica, vale decir, en lo técnico el agua es limitada mientras que en lo legal es ilimitada (a pesar de la reducción a prorrata cuando la fuente se agotó). Esta singular situación es validada mediante los numerosos problemas que han tenido usuarios de todo tipo debido a la escasez del recurso, como por ejemplo cuando la fuente se agota de manera indefinida y el derecho sigue siendo válido. Además, la condición legal de renovable, es opuesta a la situación técnica de no renovable, debido a que el agua no se puede restaurar a una velocidad superior a la del consumo indicado por derecho (materia que explica el sobre-otorgamiento de derechos de aprovechamiento).

La autoridad responsable de otorgar los derechos de propiedad del agua en Chile es la Dirección General de Aguas (DGA), perteneciente al Ministerio de Obras Públicas. Ésta está obligada a constituir los derechos una vez cumplidos los requisitos formales establecidos para tales efectos por el Código de Aguas, sin reservar ninguna facultad a la autoridad para establecer prioridades que favorezcan el interés común e incluso pocas facultades para evitar su mal uso, o cambios importantes en su calidad y destino.

Por lo tanto, según la legislación actual:

  • el agua no está restringida para un uso futuro, ni un uso específico;
  • el propietario no está obligado a hacer uso eficiente o no del recurso, tampoco está obligado a conocer las implicancias de su uso;
  • el propietario no está obligado a devolver o transar su Derecho de Aprovechamiento de Agua;
  • los derechos de agua se entregan de manera gratuita y a perpetuidad;
  • a partir del año 2005, el agua está limitada a un caudal ecológico mínimo[2] que busca preservar la naturaleza y la protección del medio ambiente.

 

A partir de lo anterior, resumidamente el Código de Aguas le entregó una mochila pesada al estado, debido a que debe generar herramientas para asegurar la disponibilidad para el desarrollo productivo y a partir de éste generar el mercado del agua. Desde mi punto de vista, esta mochila es tan pesada que no es salvable en el largo plazo, ya que, para que este mercado funcione es necesario controlar entradas y salidas del sistema y generar estudios con buen nivel de detalles, para lo cual no está disponible a la fecha la red de monitoreo mínima requerida para ello.

Al centrarnos en la característica principal de esta nota, acerca del agua como recurso como no renovable, resulta grave que a nosotros desde niños se nos enseñe acerca de los recursos renovables, tomando al agua como un ejemplo, y luego, al llegar a la adultez, el ciudadano chileno, tenga que comprender que el país construyó leyes que le otorgan una condición de “renovable” siendo que naturalmente no lo es. A la vista de los antecedentes expuestos caben las preguntas: ¿debemos cambiar en la educación preescolar y escolar que el agua es un recurso no renovable? ¿Es importante esta materia para el país? ¿Es oportuno discutir esta materia en la educación adolescente?

Los proyectos privados involucran la evaluación económica en una ventana de tiempo que va desde los 10 a los 50 años. En materia hídrica, esto ha permitido la generación compra y venta de títulos de aprovechamiento, sin un control sobre aquellas fuentes que puedan ser estratégicas para su uso futuro. En esta materia, la Estrategia Nacional de Recursos Hídricos (2012) elaborada durante el gobierno de Sebastián Piñera, indica: “La política de incentivo a la Gestión Integrada de Recursos Hídricos (GIRH) involucra reformas al Código de Aguas para que se perfeccionen los títulos de aprovechamiento, y se efectúen reservas de caudales para usos no tradicionales[3] en aquellas cuencas donde estudios técnicos den cuenta de dicha necesidad”.

Recientemente, las modificaciones del Código de Aguas aprobadas por la Cámara de Diputados (pero en manos de la Cámara de Senadores), en el Artículo 5, se aclara que “el Estado podrá constituir reservas de agua cuya orientación sea la subsistencia”. Pero esto se realizaría sobre la condición actual existente, la cual involucra zonas sobre explotadas y zonas sobre otorgadas (de derechos). Vale decir, se podría reservar agua en aquellos lugares donde exista disponibilidad o sobre el agua considerando los derechos existentes, por lo tanto, deja de lado aquellas cuencas sobre-otorgadas de derechos, lo cual corresponde a dejar fuera de esta condición desde Valdivia al norte.

La perpetuidad de un derecho de agua es vista en el campo de la economía como una oportunidad para un negocio. Dicho negocio no tiene control en Chile, y ha generado el acaparamiento y ha incitado la especulación y encarecimiento del valor económico del agua (no se descarta la colusión en esta materia como parte del mercado reinante, sin penas para esta particular condición). La perpetuidad de un bien que hoy se presenta escaso; aunque la definición tradicional del agua como un recurso renovable oculta, al menos conceptualmente, esta realidad; y que a la vez es vital y variable en el tiempo, representa una condición insana o demencial, al dejar al mejor postor nuestra subsistencia. Si la vida de los negocios o empresas fuese casi infinita podría pensarse en la perpetuidad para el aprovechamiento del agua, pero esto no es así. La vida media de una empresa es de 5 a 10 años[4] y en el caso de un agricultor que desea desarrollar su negocio, lo podría desarrollar por un período máximo de 50 años hasta su muerte (considerar además que en general, los hijos de agricultores no desean ser agricultores debido a la discriminación social del país). El derecho de aprovechamiento podría ser traspasado a otra persona previa evaluación del Estado para su disponibilidad, o devuelto al Estado mismo, sin necesidad que llamar a la temida expropiación y sin costo, tal cual el Estado lo entregó.

 

REFERENCIAS

[1] Sitio web: http://ciperchile.cl/2014/10/10/agua-%C2%BFbien-publico-o-privado/

[2] Caudal ecológico es definido como el agua necesaria para preservar los valores ecológicos en el cauce. Según Decreto DGA N°14 de 22/05/12, el caudal ecológico se determina en base a criterios hidrológicos (cuantitativos), y a criterios ambientales (cualitativos).

[3] Usos no tradicionales, tales como: estética y paisaje, uso deportivo y actividades de baño, navegación comercial, planificación territorial-social (HydroQuebec, 2002).

[4] Sitio web: http://www.expansion.com/empresas/2015/04/04/551fb68eca4741952c8b4570.html

Imagen principal: tomada de Radio Uchile

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USO DE RECURSOS NATURALES SIN CONOCIMIENTO: EL MAL USO DEL AGUA EN CHILE

Por Mauricio Cartes V.

Ingeniero Civil Hidráulico

El agua en Chile es un recurso que se dice público, pero que es público a medias (o “en la medida de lo posible”, para algunos). Debido a esto, el uso del agua es administrado por el propietario de este “bien”, y a partir de ello, el propietario puede usarlo o no. Su empleo puede ser eficiente o no, dependiendo del negocio que posea. Al no usarlo, puede dejar que otros la empleen, o le hace un bien al medio ambiente (como externalidad positiva en lo ambiental). En el primer caso condiciona el uso eficiente al mínimo posible (según reglas de mercado), y en el segundo caso, favorece la supervivencia del ecosistema (supervivencia condicionada por la irresponsabilidad del Estado amparado por el Código de Aguas).

El Estado ha agotado las fuentes de aguas por mandato del Código de Aguas. Este objetivo está amparado para generar productividad y un mercado sin control estatal (sino que con el único control posible, el mercado y la mano invisible; símbolo de esta condición es que el Estado apenas puede expropiar derechos orientados a las necesidades domésticas, Art. 27 del Código de Aguas). En la evolución de los problemas de escasez, el Código de Aguas ha sido interpretado (de diferentes maneras, al igual que otros documentos legales), según sea el interés de los propietarios de Derechos de Aprovechamiento de Aguas. En algunos sectores se han formulado decretos de escasez hídrica (por ejemplo, la cuenca de los ríos Ligua y Petorca se han decretado zona de escasez hídrica durante los años 2008, 2010, 2011, 2012, y 2014), los cuales permiten el ajuste en el uso de los derechos según reglas que son diferentes a las reglas del mercado.

Por otro lado, los propietarios de derechos de agua, emplean el recurso sin conocimientos hidrológicos, sino más bien, de manera empírica. Por ejemplo, un agricultor, siembra de acuerdo a disponibilidad hídrica, condicionado a la variabilidad climática, que en casos de sequía extrema, le han generado pérdidas por el total de su inversión. Siguiendo la línea productiva, la minería no reserva agua para su uso en períodos de buen precio del mineral, sino que la emplea según disponibilidad, haciendo esfuerzos muy acotados por la conservación del ambiente (esfuerzos menores al 1% de sus ingentes utilidades para cuidar fuentes de agua y almacenamiento). Tampoco condiciona su empleo de los recursos hídricos subterráneos en caso que afecten los cursos de aguas superficiales, si nadie le cuestiona dicha afectación. Los propietarios de plantaciones forestales tampoco se quedan atrás, a un nivel tal que desconocen aún los efectos nocivos de sus parcelas en menester del recurso hídrico, generando muchas veces escacez hídrica en los predios aledaños, daño que no es cuantificado ni fiscalizado por las autoridades. Así, el uso excesivo de las aguas subterráneas, afecta la disponibilidad del recurso en los cuerpos superficiales e incluso en las napas subterraneas adyacentes, generando escasez en los sectores que rodean al punto de extracción, sean del mismo dueño o no.

Dicho lo anterior, tengo algunas preguntas: ¿es esto racional? ¿Queríamos llegar a esto cuando se pensó el Código de Aguas en 1981 y su escueta modificación el año 2005? ¿Lo podemos resolver?

Luego de reflexionar acerca del tremendo desorden que existe con los administradores del agua que poseen Derechos de Aprovechamiento, los que en su mayoría corresponden a regantes y empresas: agrícolas, mineras y sanitarias; entiendo que no existe limitación para plantear una regulación que vaya en la línea del conocimiento del recurso.

Aspectos como vulnerabilidad, conexión río acuífero, crecidas, sequía, etcétera, son parte de aspectos técnicos que deben ser conocidos por aquellos que poseen títulos de Derechos de Aprovechamiento, de lo contrario sólo poseen un título amparado por la ley que pueden vender o permutar o transar en un mercado sin reglas claras a libre albedrío.

Para tener y usar un recurso natural, de manera tal que no atente contra la vida, en algunos casos, no existe necesidad de conocer su origen, estructura o interrelación con los demás. Por ejemplo, el sol, fuente calórica y lumínica, no está condicionado por algún agente privado para su empleo, pudiendo emplearse (o disfrutarse) apenas aparece en la mañana (o cuando naturalmente está disponible).

Pero para tener y usar algo natural tan vital como el agua de manera artificial, y cuyo mal uso atentar contra la vida, entiendo que debiese ser requisito conocer su origen, estructura e interrelaciones con otros elementos. Ejemplo de esto corresponde al uso de armas biológicas[1], o plaguicidas de origen natural[2].

Entonces, me parece precario que al agua, un bien natural vital y limitado que se usa de manera artificial, y que dicho uso puede atentar contra la vida, no proceda con algún tipo de verificación, acerca de los conocimientos mínimos que debe poseer aquél que quiera tener un título de propiedad para un uso artificial.

Mi propuesta, que no atenta contra el marco normativo actual, es que aquéllos que desean emplear al agua de manera artificial (de cualquier manera), demuestren tener conocimientos acerca de las características de este elemento. Me refiero a una prueba solemne, sin limitaciones a aquel que quiera darla, la cual le confiera las condiciones de conocimiento mínimo para sostener el uso del Derecho de Aprovechamiento. Dicha condición de conocimientos debe ser reevaluado periódicamente según la evolución del bien natural limitante (por ejemplo, cada 10 años). El costo de esto corresponde al de una prueba de bajo costo, que involucra a todos los propietarios de Derechos de Aprovechamiento, los que se estiman en 105 mil propietarios[3] (ojo que indico “se estima”, puesto que el actual Director General de Aguas desconoce el número total).

Esta propuesta puede limitar a aquellos que no son letrados, aspecto que puede perfeccionarse mediante capacitaciones y orientación de las autoridades pertinentes tales como la Dirección General de Aguas o la Comisión Nacional de Riego, quienes cuentan con los equipos profesionales relacionados con los recursos hídricos. Una alternativa a esta prueba solemne corresponde a una “declaración de intenciones de uso” que busca simplificar la aplicación de la prueba, que en lo técnico podría ser complejo. La declaración requeriría fiscalización en terreno por un ministro de fe, con la finalidad de dar validez al uso del agua. Esta declaración también debe ser reiterativa en el tiempo, y su implementación necesitaría de apoyo de diferentes agentes para evitar abusos sobre la oportunidad planteada.

Una propuesta fuera del marco legal, y que permitiría ordenar a los usuarios, a las comunidades de usuarios, y por ende a las bases de datos que son el fundamento para determinar las medidas que se deseen implementar, corresponde a la exigencia de dichos instrumentos (prueba o declaración de intenciones de uso) para validar la permanencia del Derecho de Aprovechamiento en las manos de dicho usuario. O dicho de otra manera, si no se prueba que tiene conocimientos, se excluye de tener un Derecho de Aprovechamiento bajo el pretexto que no puede manejar dicho instrumento.

REFERENCIAS

[1] 1972. Los acuerdos entre los Estados Unidos y la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, Tratado sobre Misiles Antibalísticos (ABM).

[2] Resolución Exenta Nº:1557/2014 Establece exigencias para la autorización de plaguicidas y deroga Resolución N° 3.670 de 1999.

[3] Director General de Aguas, Carlos Estévez, Comisión de Hacienda, 4-10-2016. Sitio web: http://reformacodigodeaguas.carey.cl/

Imagen principal tomada de: chilesustentable

 

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ESTOS TRAICIONEROS FUEGUITOS

Por Abraham Vega F. Profesor Universitario Ciencias de la Tierra

Se acerca el ocaso del año 2016 y el alba de 2017, y en todo el mundo se prepara un espectáculo que tendrá algo de dantesco, igualable en el largo plazo (ojalá que no), al hundimiento del Titanic, el 15 de abril 1912 en las gélidas aguas del Atlántico norte. Quienes vieron este film, seguramente recuerdan las bengalas, (fuegos de artificio) que precedieron el hundimiento de aquel transatlántico y, la conmovedora muerte de cientos de pasajeros (1.514); pero tal vez, lo más notable fue la muerte del sueño de grandeza de, accionistas (White Star line) y constructores (Harland and Wolff) , que habían visto en este barco, el triunfo de la humanidad sobre la naturaleza.

Los fuegos de artificio de fin de año, y en particular los de éste año, a pocos días de finalizada la “Conferencia de Marrakech sobre el Cambio Climático, COP-22”, y en la cual participó nuestro país; en ella se reconoció categóricamente que: “ Es efectivo que el planeta se encuentra frente a un cambio climático provocado por la actividad humana y que el gran desafío de la humanidad es el de evitar el aumento de la temperatura media global…” en otra parte se señala: “Nuestro clima se está calentando a un ritmo alarmante y sin precedentes: tenemos un deber urgente e inalienable de responder … Reclamamos el compromiso político más alto y responsable para combatir el cambio climático, como una prioridad urgente” . En este contexto, ojalá que las bengalas que hemos aludido, siendo el barco el Planeta Tierra, que lucha por no zozobrar en un mar de averías ambientales, de las cuales, la más significativa es el cambio climático, no se hagan realidad, ya que expondría al planeta a un daño irreversible, y significará el camino de la extinción para cientos de especies, destruyendo de esta forma un patrimonio que se demoró millones de años en formarse y evolucionar.

Lo más paradojal es que este comportamiento de fin de año, lo hacemos a pocos día de realizada la Conferencia COP-22 y con real conocimiento de la publicación (septiembre 26/2013) del último Informe, AR5, del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, PICC ( el PICC es un organismo creado por N.U. en 1988, para monitoreo e investigación del Cambio Climático) que ha venido emitiendo informes (5) sobre la situación del cambio climático global; el último, AR5, contiene información determinante e irrefutable sobre el sombrío futuro del planeta, si es que seguimos actuando con la “sabiduría” que hasta ahora lo hemos hecho.

Dentro de estas sabidurías, y para relacionarla directamente con los fuegos pirotécnicos de fin de año, está el tipo de fuente energética predominante que se usa en el planeta: Petróleo, y sus subproductos, gasolinas y diésel y otros combustibles, que llevados a la combustión de motores (también conocida como combustión incompleta) tienen en su fase gaseosa residual, gases tales como el CO2, gas reconocido como el principal precursor del cambio climático.

Y a no dudarlo, otras de las sabidurías son los fuegos de artificios, muy de moda en nuestro país, usados indiscriminadamente para exacerbar patriotismos, ocultar mediocridades políticas y administrativas, deportivas y de otra clase, y sobre todo, para enmascarar gastos de última hora y fugas de presupuesto que fueron a dudosas consultorías. Lo que no han considerado quienes practican esta clase de adormecimiento de las conciencias, es el daño que producen estos fuegos de artificio al medio ambiente y la salud de la población. De hecho está probado que una vez activados, además de la lluvia de colores, de ellos se desprende una lluvia de toxinas, que van a parar al suelo, aguas y organismo de las personas; es más, algunos científicos sospechan fuertemente sobre un posible daño irreparable para la salud de la población.

¿Pero de dónde provendría ese daño? Los fuegos de artificio contienen diversos compuestos químicos, algunos de ellos muy tóxicos para la salud humana. Tanto la explosión y el colorido que nos maravilla y aplaudimos a rabiar, es generada por la combustión de diversos elementos y compuestos químicos; cada uno de ellos va dejando su huella indeleble en el medio ambiente. A menudo los fuegos artificiales contienen compuestos cancerígenos o sustancias desequilibrantes hormonales, que van a parar a los suelos y aguas, agreguemos a ello un humo muy dañino para el sistema respiratorio que contiene, material particulado plástico de difícil asimilación y difícil expulsión, por nuestro organismo.

Lo básico es lo siguiente: Su (activación) explosión se realiza a través de una mezcla de pólvora negra: carbón, azufre y nitrato de potasio, este último es un ingrediente que le inyecta oxígeno a la mezcla para acelerar su explosión; este rol histórico del nitrato de potasio desde que se descubre la pólvora, en la actualidad se ha reemplazado por un compuesto más manipulable para la industria: los Perclorato, de ellos, dos son los más usado, el Clorato de Potasio y Clorato de Amonio.

Desafortunadamente los perclorato han introducido un nuevo y más grave problema; está demostrado que en concentraciones altas, este compuesto químico, restringe la habilidad de la glándula Tiroide para tomar (fijar) el yodo del torrente sanguíneo, resultando potencialmente en precursor del hipertiroidismo. Está demostrado (en laboratorio) que los percloratos, sí son causantes de cáncer a la tiroide en ratones, pero se cree que nosotros (tal vez) somos más tolerantes o resistentes a este compuesto.

¿Y los colores, de dónde vienen?, se obtienen desde la fusión (a altas temperaturas) de sales minerales metálicas, tales como las que se señala la tabla.

Cuando haya recordado sus horas de tacos en auto, la espera con las piernas hinchadas en un mar de incomodidades, y los pocos segundos de alegría que tubo al presenciar estos “fueguitos”, que entre aplausos, cola de mono, vino tinto y del otro, champagne e histeria colectiva, cruzaron el aire como saetas de Zeus, y Ud. haya reflexionado sobre el listado de colores, seguramente no estará muy orgulloso de haber sido parte (cómplice) de la inflamación de este coctel químico, del que nada bueno se puede esperar, más aún, revise la lista de sustancias química peligrosas de Naciones Unidas, varias de las que iluminaron y colorearon la atmósfera del nuevo año, están en esta categoría. Rara manera de nuestra especie, de alegrase con el daño colectivo a la naturaleza y a nosotros mismo.

Y esto no esto todo, ¿qué pasa con el CO2 de esta “sabia” entretención?; es de conocimiento generalizado el uso de pólvora para activarlos, que consiste de un oxidante (nitrato de potasio), un combustible (carbón), y (azufre). Por cada 270 gramos de pólvora, se generan 132 gramos de CO2, el resto se trasforma en sulfato de potasio y nitrógeno. Se ha estimado que los fuegos artificiales en USA anualmente generan 60.340 toneladas de CO2 , que equivale a la emisión de CO2 de 12.000 autos al año. Puesto de otra forma, en aproximadamente, 0,5 hr./mes, ponemos en la atmósfera lo que un pueblo, con 12.000 autos, emite de CO2 durante todo un año.

Le doy un dato, de los números anteriores 270 y 132 resulta otro es: 0,4889; si se multiplica las toneladas de fuegos artificiales por este número sabrá cuantas toneladas de CO2 puso su comuna en la atmósfera del planeta; es decir cuál fue el costo ambiental, y cuál fue la innecesaria aceleración del cambio climático, que los municipios del país aportaron este año. Me pregunto si estos minutos de histeria colectiva valdrán la pena, considerando la situación actual y el futuro del planeta.

Este gas CO2, , ha venido aumentado su concentración en la atmósfera desde inicios de la revolución industrial. Naturalmente la atmósfera terrestre se estabilizó en 280ppm de CO2 hace algo más de 500 millones de años, es ésta la concentración de CO2 que permitió el surgimiento y evolución de la vida como la conocemos hoy. No obstante los niveles de CO2, ya han sobrepasado los límites que eran considerados peligrosos, por todos los países miembros de Naciones Unidas, que firmaron el Tratado de Kioto, 1998; es decir ya sobrepasamos el umbral de riesgo peligroso para el planeta: 400ppm de CO2 , y eso lo sabíamos antes de los estos fueguitos. Sobre el particular la National Oceanic & Atmospheric Administration de USA decía en mayo de 2013. “`Por primera vez en la historia de la humanidad, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera ha alcanzado las 400 partes por millón (ppm, equivalente a mg/kg). El haber alcanzarzo este umbral, representa un poderoso simbolo de la creciente influencia del humano en el clima terrestre”, y prodríamos agregar, que este umbral (límite) marcaría un punto de irreversibilidad según la teoría general de sistemas, un punto donde el retorno al equilibrio ecosistémico del planeta está seriamente comprometido.

El gráfico adjunto, muestra esta tendencia del aumento del CO2, producto del consumo de combustibles fósiles y lo relaciona directamente con el efecto más peligroso para la humanidad y el planeta como un todo: El aumento de la temperatura media de planeta vía aumento del CO2.

Es importante notar en el gráfico adjunto, que la tendencia de las emisiones de CO2, contrariamente a lo dice el sentido común, o el de la sobrevivencia humana, en ningún caso tiende a bajar, siempre va en ascenso, es más; todas las proyecciones al 2050 son siempre al alza, ello porque el consumo de petróleo mundial tiene esta tendencia. El resultado: el Cambio climático del planeta, producido vía Efecto Invernadero.

En 1992 el PICC, elaboró un informe el cual establece que: “Tomando como base los datos e investigaciones hechas hasta ahora (1992) se ha concluido lo siguiente”:

  1. Seguramente el CO2 en la atmósfera aumentará al doble entre 2025 y 2050
  2. Como consecuencia, la temperatura media de la tierra aumentará entre 1,5 ºC a 4,5 ºC.
  3. La temperatura media del océano subirá entre 0,2 ºC a 2,5 ºC, lo que llevará a un aumento de nivel de los océanos entre 1,5 m a 4 m.

Este era el escenario el 1992, 24 años atrás, cuando aún se podría haber hecho algo; lo cierto es que entre el 1992 y el 2013, se desarrollaron al menos unas 7 reuniones internacionales donde se trató el tema, en varias de ellas participaron representantes de nuestro país. En una de ellas Yvo de Boer, secretario de Cambio Climático de Naciones Unidas dijo “No es que el tiempo apremie. Es que casi se ha acabado”, sobre lo mismo el presidente de USA, B. Obama dijo: “La amenaza que plantea el cambio climático es grave, es urgente, y creciente, las futuras generaciones caminan hacia el desastre si la comunidad internacional no actúa con “audacia, rapidez y unidad”.

¿Y cuál es el escenario actual?, porque es aquí donde cobran más importancia las “bengalas” del año nuevo. El último informe del ICCP, AR5, es concluyente en lo siguiente:

  1. Aumento de las temperaturas máximas normales, y aumentos de los días muy calurosos.
  2. Aumento de las olas de calor, en su frecuencia, intensidad y duración.
  3. Aumento de las precipitaciones extremas.
  4. Aumento de la sequía a nivel global.
  5. Aumento de la actividad ciclónica tropical, en frecuencia, intensidad y duración.
  6. Aumento extremo del nivel de los océanos.

Ud. Lector, sin ser experto, entenderá que el desarrollo de estos 6 factores, cambiarán la faz del planeta; el informe describe en detalle las consecuencias para la humanidad y el medio ambiente.

Se comprenderá ahora la similitud con el Titanic; lo cierto es que, lo que no se entiende es la actitud de quienes programan esta y otras “entretenciones masivas” que no contribuyen a la identidad ni a la cultura nacional. Como ya hemos dicho, el planeta como un sistema abierto (ecosistema) está en un punto crítico, el de la irreversibilidad, ello de acuerdo a la teoría general de sistemas; un punto donde es muy difícil el retorno al equilibrio, y no obstante nos permitimos ingresar a la atmósfera varias toneladas de CO2, en aras de qué motivo?, de qué razón de Estado?, cuando la verdadera razón de Estado, de un Estado preocupado del bienestar de la población, hubiera sido la prohibición absoluta de estos fuegos. Tal vez ahora quede más claro la similitud, “de estos fueguitos” con las bengalas del Titanic cuando se hundía. Es vital que entendamos, de una vez por todas, que estamos en punto crítico, aunque para la mayoría de los científicos (todos Dr. en su disciplina) que participan en la elaboración del informe del AR5 del IPCC, ya casi no hay retorno posible.

No obstante, y aunque sea por un desafío a la ciencia y a la tecnología y, rescatando lo que aún nos queda de sentido común y nobleza, podamos hacer un alto a la farra, y tratemos de reparar las averías ambientales del barco GAIA. Hagamos un trato: que las “bengalas“ de este fin de año, sean para reafirmar y celebrar un gran acuerdo mundial iniciado en Kioto (1997) de control y disminución real de las emisiones de CO2 y otros gases efecto invernadero, y así podamos entregar este planeta a las generaciones futuras, acogedor, noble y generoso como nosotros lo encontramos.

 

Referencias:

  1. Marrakech proclamation for our climate and sustainable development, COP22, Nov. 2016.
  2. Paris Agreement under the United Nations Framework Convention on Climate Change , COP 21, Dic. 2015
  3. IPCC 5th Assessment Report “Climate Change 2013: The Physical Science Basis”
  4. John Conkling, The Chemistry of Pyrotechnics—Basic Principles and Theory,2000
  5. Sidney City, Greenhouse Gas Emissions Inventory, Public Report,2012
  6. World Resources Institute (2004), The Greenhouse Gas Protocol: A Corporate Accounting and Reporting Standard, 2004.

 

Extractivismo múltiple: el modelo económico que deteriora el planeta que habitamos

Si nos propusiéramos hacer un pequeño ejercicio de imaginación en el que cerráramos los ojos, juntáramos las manos y nos alejáramos del suelo que nos sostiene para tomar palco en la luna, en algún planeta vecino o en una estrella que nos guiñe su titilar… ¿Qué veríamos? Yo vería este planeta que habitamos – el único que conocemos y que, hasta donde sabemos, hemos sido capaces de habitar – en medio de la inmensidad del vacío esquivando otros planetas que caen, rocas grandes y pequeñas que esquivan a planetas que caen, estrellas a lo lejos y a lo cerca. Seguro también vería chatarra – probablemente electrónica – divagando en el cosmos buscando su lugar en el espacio.

Imagen tomada de la web.

 

Ampliando el ejercicio me creería Dios, específicamente ese Dios que, según cierta creencia, lo creó todo antes de todo. Siendo Dios, tomaría este planeta que habitamos en algo parecido a mis manos, lo observaría – nos observaría –, evaluaría “mi” creación y, al percatarme del desastre instalado me entretendría jugando con él: “¿Qué pasa si borro un pedacito de la capa de Ozono? Oh! Se achicharra un pedacito de planeta…¿Qué pasa si rompo trocitos de glaciares? Oh! El mar se vuelve voraz. ¿Qué pasa si saco trocitos de bosque? ¿Y si saco las ballenas? ¿Qué pasa si apago la luz del sol? Oh! Se ahoga la vida”

Nosotros, la humanidad, definitivamente no somos Dios, sin embargo, como si lo fuéramos, jugamos lúdicamente con este planeta: borramos un trocito de capa de ozono (que al parecer se está recuperando después de 30 años[2]), emitimos dióxido carbono, metano, óxidos de nitrógeno y otros gases de efecto invernadero que nos ahogan, eliminamos bosques nativos a un ritmo veloz (en el amazonas se estima que desaparece una superficie equivalente a 48 canchas de fútbol al año[3]), agotamos de manera inconsciente los peces del mar, contaminamos el mínimo porcentaje de agua dulce que tenemos para beber, movemos cordilleras en busca de minerales, agotamos el nutritivo suelo que ha tardado miles de años en existir. Como si esto fuera poco, creamos cada día armas más potentes[4], como si las guerras fueran un juego de consola, desplazamos a millones de familias cada año (más de 65 millones según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados[5]), permitimos – por omisión o inacción – el abuso de poder sistemático de corporaciones transnacionales que horadan tanto territorios como culturas.

Este panorama mundial parece muy lejano, pero no lo está. Miremos más cerca: en Chile, hace ya varios años, la economía de libre mercado basada en el extractivismo voraz de “recursos naturales”, instaurada magistralmente en dictadura y personificada por capitalistas inescrupulosos, se ha apoderado de los ámbitos más cotidianos de las personas y comunidades que habitan este territorio llamado Chile ($hile). Para efectos pedagógicos, podemos desglosar las aristas del extractivismo según las industrias poderosas en Chile, a saber:

Industria Minera: Extractivismo de suelos, agua y minerales

El pilar fundamental del extractivismo minero se encuentra en el Código de Minería[6] de 1983, que “establece los modos de adquirir y extinguir derechos mineros”. Entre fines de la década del 80 y principios de los 90 – entrada la ilusión de democracia – es cuando el modelo se consolida. Por esos años es cuando se ingresan las primeras industrias mineras transnacionales quienes, aprovechando la legislación vigente, débil y permisiva, extraen miles de toneladas de oro, plata, cobre y otros minerales, dejando unos pocos pesos a las arcas nacionales y miles de toneladas de pasivos ambientales[7]. Es que estas pobres empresas declaran pérdidas… hicieron tan malos negocios aquí.

¿Y cómo me afecta el extractivismo de la megaminería en mi cotidiano?

Una de las consecuencias importantes que podemos intuir es la pérdida de miles de millones de pesos que no han ingresado a las arcas fiscales durante casi 30 años, recursos que, en el caso de ser medianamente bien administrados, podrían financiar programas sociales; podríamos tener la educación, salud y seguridad pública que necesitamos si el cobre fuera realmente el “sueldo de Chile” (hoy, el control estatal del cobre – Codelco – es menor al 30%, por lo tanto, de ese “sueldo” tenemos una fracción pequeña).

Otra consecuencia, ya no tan cotidiana, es la permanente emisión de altos niveles de contaminación, destrucción de ecosistemas como valles, glaciares y fuentes de agua, la generación de conflictos socioambientales producto de la destrucción de formas productivas locales, división y desplazamiento de comunidades, entre otras. Sólo a modo de ejemplo, se puede mencionar los casos de Chuquicamata, Chañaral y Puchucaví-Ventanas[8] [9].

Industria Forestal: Extractivismo de suelos y agua

Volando imaginariamente hacia el sur de este país, nos encontramos en las regiones del BíoBío, Araucanía, Los Lagos y Los Ríos (principalmente) con más de 2 millones de hectáreas de monocultivos de bosques de pino y eucaliptus[10] pertenecientes, principalmente, a 2 de los 3 núcleos familiares-empresariales poderosos de Chile: Matte (CMPC) y Angelini (Arauco-Celco)[11], quienes, dicho sea de paso, controlan la mayoría de los medios de comunicación[12], ¡y cómo no! Con toda esa celulosa se pueden imprimir todos los periódicos de Chile.

En este contexto, no se puede dejar de mencionar el Decreto de Ley 701, herramienta legal que se utilizó desde 1984[13] para subvencionar la plantación de las miles de hectáreas de plantaciones de monocultivos… es que estas pobres empresas no tenían el capital para invertir en un pedacito más de tierra para plantar arbolitos.

¿Y cómo me afecta el extractivismo de la industria forestal en mi cotidiano?

A través de los – controladísimos – medios masivos de comunicación, hemos sido testigos de eventos como la colusión del papel higiénico, lo que produjo amplio repudio ciudadano y múltiples reacciones. Pero ¿Qué tiene que ver esto con el extractivismo forestal? Pues bien, el oligopolio de esta industria utilizó su poder para acordar precios… ¿Los involucrados? CMPC de Matte y SCA (capitales suecos)[14].

Entre las consecuencias no tan cotidianas y no informadas por los medios masivos de comunicación, podemos enumerar: i) la violación sistemática de derechos humanos y ancestrales de comunidades mapuche por parte del estado chileno frente a la recuperación de territorios usurpados a comunidades[15]; ii) el agotamiento de agua de napas subterráneas con afectación de comunidades mapuche y no mapuche (un eucalipto joven puede consumir 20 litros de agua diariamente[16]); la pérdida de miles de hectáreas de bosque nativo, cambiadas por monocultivos; iv) la contaminación de fuentes de agua y envenenamiento de animales debido a la aplicación de herbicidas, pesticidas y fertilizantes altamente tóxicos, sin olvidar los desechos tóxicos asociados al proceso de la celulosa y, v)erosión y “muerte” de suelos, a través de la pérdida de nutrientes[17].

 

Imagen: Tala rasa de plantación de monocultivo. Se evidencia la erosión y pérdida de suelo. Fotografía: Claudio Donoso

 

Otras formas del extractivismo que se han desarrollado en Chile y el mundo, y que serán tratadas en un próximo artículo, son la industria salmonícola (extractivismo del medio marino), la agroindustria (cultivo masivo de alimentos) y la industria del rubro energético. Vale la pena advertir que el extractivismo energético está tomando una dirección preocupante tras la reciente aprobación de la Ley Eléctrica[18], la cual, a pesar de lograrse la incorporación de elementos de participación ciudadana[19], sigue siendo antojadiza y continúa buscando el beneficio de los grupos de poder antes que de comunidades.

A modo de reflexión, frente a todo lo expuesto y mucho más, deberíamos estar atentos al “extractivismo de conciencia”, concepto que se me viene a la mente asumiendo que a las “masas” de personas que viven su vida de manera superficial, creyendo lo que dice la tele, comprando lo que les dicen que compren, ya les han extraído la tan valiosa conciencia que nos permite reflexionar y actuar con determinación y valentía para cambiar lo que está mal a nuestro alrededor.

¿Y qué hacemos desde lo cotidiano para cambiar el mundo que nos rodea? Difícil tarea, pero no imposible: podemos INFORMARNOS sobre acontecimientos no informados por los medios de comunicación masiva; podemos ESTUDIAR múltiples contenidos para ser capaces de discutir con quienes toman decisiones políticas; podemos CULTIVARNOS física y espiritualmente para crecer en conciencia; podemos QUERERNOS y cuidarnos unos a otros, pues la unión hace la fuerza; podemos – debemos – LUCHAR y RESISTIR personal, colectiva, política y espiritualmente frente a los embates de esta realidad avasalladora.

 

NEWÉN PU PEÑI

NEWÉN PU LAMIEN

NEWÉN KOM PU CHE

AMULEPE TAIÑ WEICHAN

Por: Nicolás Inostroza Codoceo

 

 

RECOMENDACIONES

Audiovisual: Recurso generado por Chile Sustentable titulado “EXTRACTIVISMO: EXPLOTANDO LOS RECURSOS NATURALES DE CHILE”

Audio: Conferencia internacional: “Extractivismo en América Latina…Agua que no has de beber”, realizada el 21 de agosto en el Cine Arte Alameda. Organizada por OLCA, cuenta con la participación de Eduardo Gudynas, CLAES, de Uruguay; José de Echave, Cooperacción, de Perú; Dora Lucy Arias, Colectivo CAJAR, de Colombia

Memoria del Seminario Internacional “Recuperar los bienes comunes: Desafío en el proceso constituyente del Chile extractivista” realizado por OLCA el 2 y 3 de Septiembre de 2015. Expositores.

 

REFERENCIAS

Imagen inicial: obtenida de internet. WEB: http://themnaxs.deviantart.com/art/Meditacion-164061265

[1] Extractivismo: “El extractivismo es una forma de organizar la economía de un país, únicamente en función de la extracción intensiva de grandes volúmenes de recursos naturales, destinado sin procesamiento alguno para su venta en el exterior”. Cita

[2] Emergence of healing in the Antarctic ozone layer. Susan Solomon; Diane J. Ivy; Doug Kinnison; Michael J. Mills; Ryan R. Neely III; Anja Schmidt. Science 15 Jul 2016:Vol. 353, Issue 6296, pp. 269-274. Enlace.

[3] Enlace: http://www.worldwildlife.org/threats/deforestation

[4] Enlace: http://www.sigsauer.com/

[5] Informe anual de ACNUR 2015. “Tendencias globales. Desplazamiento forzado en 2015. Forzados a huir”. Enlace.

[6] Código de Minería, Ley N° 18248

[7] Pasivo Ambiental Minero (PAM): “son todas aquellas instalaciones y residuos mineros que se encuentran abandonadas, paralizadas o inactivas y que no se han cerrado adecuadamente”. Enlace

[8] “Los trabajadores de la mina de Chuquicamata presentaron una demanda en contra de la compañía debido a la emisión de gases de la fundición; los dueños de predios en los valles de Puchuncaví y Catemu presentaron pleitos contra los dueños de las fundiciones vecinas de Ventanas y Chagres; igual hicieron los ciudadanos de Chañaral contra Codelco debido a que los relaves de la planta de procesamiento de Salvador se habían depositado en las orillas de la bahía del mismo nombre” Gustavo Lagos, “Impactos ambientales de la minería en Chile”

[9] Hernán Durán, Impacto ambiental de la actividad minera en Chile: balance preliminar.

[10] CONAF, 2014. “Plantaciones y pobreza en comunas forestales”.

[11] Orrego, Juan Pablo. “La entropía del capitalismo”. Ecosistemas, 2012.

[12] “Tanto los Angelini como los Matte, mantienen punto de encuentro permanente integrando los principales grupos controladores de los medios de comunicación chilena, ya sea a través de las transacciones o relaciones sociales. En el caso de los Matte, (Bernardo), forma parte del directorio de Televisión Nacional de Chile, principal medio de televisión abierta. Su hermana, Patricia, en el Consejo asesor de Canal 13 (Televisión Universidad Católica).” Alfredo Seguel, AGRUPACIÓN MAPUCHE KONAPEWMAN. “Radiografía al conflicto forestal en el Gulumapu”.

[13] Alfredo Seguel, AGRUPACIÓN MAPUCHE KONAPEWMAN. “Conflicto público de tierras y Recursos naturales”: Expansión forestal y territorialidad Mapuche (Chile).

[14] “Las marcas involucradas por parte de CMPC son: Confort, Elite, Nova, Noble y Orquídea. En el caso de SCA son: Favorita y Magiklin”. Enlace.

[15] Colectivo de Comunicación mapuche Mapuexpress. Enlace.

[16] Huber y Muñoz, 2003citado porClaudio Donoso. “Impactos del modelo forestal chileno y propuestas para enfrentar la crisis hídrica”

[17] Claudio Donoso. Artículo: “¿El milagro forestal Chileno?”. Enlace:

[18] Vídeo desarrollado por Chile Sustentable que explica la Ley de Transmisión previo a la aprobación.

[19] “Los fundamentales artículos en que Máximo Pacheco debió ceder para aprobar su resistida ley de transmisión” –Chile Sustentable. Noticia.

La política internacional y su impacto en nuestra vida cotidiana

Desde hace un tiempo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha centrado sus esfuerzos en el desarrollo equitativo de los pueblos y la universalidad de los Derechos Humanos. Por ello, se generó la estrategia llamada Objetivos de desarrollo del Milenio 2000-2015 (conocidos por su sigla ODM), orientados a abordar la indignidad de la pobreza. Luego, en septiembre del 2015 los líderes del mundo volvieron a reunirse, esta vez para generar la secuela de los ODM: la Agenda para el desarrollo sostenible 2015-2030, que contiene los denominados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también denominados Objetivos Mundiales, los que se proponen como una brújula en cuanto a políticas de desarrollo y financiamiento durante los próximos 15 años, centrándose en la promesa histórica de “erradicar la pobreza extrema, en todas partes, para siempre”.

Ahora bien, ¿por qué podría ser importante conocer estas agendas? Y más aún: ¿qué tiene esto que ver con nuestra vida cotidiana?, ¿qué relación tienen los Objetivos Mundiales con la salud pública y con los pueblos originarios de este rincón del mundo? Pues bien, tanto los Objetivos de desarrollo del milenio en su momento, como los vigentes Objetivos de Desarrollo Sostenible son agendas suscritas por Chile como Estado participante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Siendo así, el Estado chileno se compromete ante sus ciudadanos (y el resto del mundo) a favorecer: a) la sustentabilidad ambiental y energética, b) la gobernabilidad democrática y desarrollo local, c) la consolidación política del desarrollo humano, d) la cooperación sur-sur, e) la reducción de la pobreza y la desigualdad, y f) la prevención y recuperación en situación de crisis.

Cada uno de los Objetivos para el desarrollo sostenible se orienta a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos del mundo dentro del plazo 2015 - 2030. Los ODS se presentan de manera esquemática en el siguiente resumen extraído de la página web oficial:

Volvamos ahora a reflexionar: ¿por qué es esto importante? Pues bien: Chile, como Estado partícipe de este acuerdo, modelará sus leyes, institucionalidad y políticas públicas de acuerdo a los Objetivos de desarrollo sostenible, todo ello dentro del plazo estipulado (2015-2030). Entonces, estos objetivos son garantías que cada uno de nosotros puede exigir y debe considerar como contexto cotidiano vigente y no “futuro”. Por ejemplo, si analizamos el objetivo 6: Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos, comprenderemos que una de sus implicancias es “proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos”, lo que conceptualmente se corresponde de manera armónica con la cosmovisión de los mapuche y tantos otros pueblos originarios. Sin embargo, a diario convivimos con el denominado ”conflicto mapuche”, comunidad que manifiesta su lucha constante por la preservación de su cultura, acusando que sus derechos han sido vulnerados por las instituciones del Estado chileno. Mientras tanto, la prensa pareciera intentar distanciarnos de los valores de este pueblo ancestral, mostrándolos “a ellos” como rebeldes, guerrilleros, no abiertos al diálogo … y violentos . Entonces, ¿la política pública impacta en la vida cotidiana de los chilenos? Ciertamente tiene repercusión en la vida cotidiana del pueblo mapuche (por mencionar un ejemplo), y por supuesto que tiene repercusión en la vida de cada uno de nosotros.

Ahora bien, si nos detenemos en el objetivo 3: Buena salud, una de sus metas es “reducir sustancialmente el número de muertes y enfermedades producidas por productos químicos peligrosos y la contaminación del aire, el agua y el suelo”. Esta descripción es de mi particular interés como profesional de la salud y como miembro de CODECIAM, pues expresa sin rodeos la directa relación entre el medio ambiente y la salud humana. Algunos podrán cuestionar cuál es la novedad en esto, pues parece obvio que el ambiente afecta la salud. Pero en este punto es importante aclarar que, a pesar de la aparente obviedad, recién en los últimos años se ha concebido un modelo de salud que incorpora elementos adicionales a aquellos exclusivamente sanitario, denominados determinantes sociales de salud.

Los determinantes sociales de la salud son aquellas circunstancias o condiciones en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, incluido el sistema de salud. A su vez, esas condiciones son el resultado de la distribución del dinero, el poder y los recursos a nivel mundial, nacional y local, que depende a su vez de las políticas adoptadas. Entonces, destaco que en el modelo actual de salud, el sistema de prestaciones sanitarias es sólo uno de los elementos que determina el estado de salud de una persona, haciéndose igualmente importante que los otros elementos de la ecuación sean intervenidos por políticas públicas integradas, intersectoriales y coordinadas. Es así, como actualmente el sistema de salud debe considerar no sólo el diagnóstico clínico de la persona, sino también factores como: dónde vive, con quién vive, cómo vive, cuál es su trabajo y si participa en su comunidad, entre otros factores.

A esta nueva forma de comprender la salud se le ha denominado Modelo socioeconómico de la salud (impulsado por la Organización Mundial de la Salud) y significa un cambio enorme, partiendo desde que los conceptos de sociedad, economía y salud se encuentran unidos ineludiblemente, impactando además en la forma de trabajo para los funcionarios de salud. Ante este modelo, nos encontramos en un punto de inflexión, entre un ANTES donde se comprendía la salud como un estado dinámico de bienestar biológico, psíquico y social, y un DESPUÉS, en el que tendremos que describir la vivienda del paciente, su sueldo imponible, la relación de pareja y su espiritualidad como parte de los síntomas de la enfermedad.

En toda situación de cambio existe la resistencia, quienes se sienten cómodos con el “cómo están las cosas”, confían en “que las instituciones funcionan” y desestiman la utilidad de las nuevas ideas. Afortunadamente, los observo desde la vereda del frente. Cierto es que los Objetivos del Milenio 2000-2015, su secuela Objetivos para el Desarrollo Sustentable 2015-2030, el Modelo Socioeconómico de Salud, los determinantes sociales de salud, y tantas otras propuestas internacionales, no son recetas infalibles contra la desigualdad (a veces eufemismo para el antiguo término “injusticia social”). Sin embargo, representan derechos exigibles por nosotros como ciudadanos. Así, hoy cualquier persona puede situarse frente a las instituciones de salud de Chile y referir que su enfermedad se debe a trabajar 10 horas diarias en unfrigorífico por el sueldo mínimo, a que su marido inició el trabajo en la minera con turnos de 20 días de trabajo-10 de descanso, a que el relave de la minera se instaló a 450 metros de su patio, o a que la hidroeléctrica desvió el curso de agua natural que solía regar su siembra.

Como conclusión, quisiera reafirmar que todos los elementos de nuestra vida cotidiana impactan en nuestra condición de salud y éstas, a su vez, tienen estrecha relación con las políticas públicas (nacionales e internacionales), a pesar de lo lejanas que se consideran instituciones como la ONU y la OMS. Actualmente, por primera vez, los organismos internacionales han declarado la innegable relación entre el medio ambiente y la salud humana. Y es hoy el día que contamos con las herramientas teóricas y legales para exigir condiciones de vida dignas y saludables, y así favorecer nuestra calidad de vida, pues según los últimos datos presentados por el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), los chilenos tenemos la mayor expectativa de vida de Latinoamérica (80.5 años). Siendo así, tenemos los Objetivos de Desarrollo Sostenible como garantía hasta el 2030 para construir la calidad de vida que disfrutaremos en nuestros años dorados.

Francisca Brieba

Terapeuta ocupacional

Directora de comunicaciones y fundadora Codeciam

SITIOS DE INTERÉS:

PNUD Chile: http://www.cl.undp.org/content/chile/es/home/post-2015/

OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE: http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/

INEQUIDADES SANITARIAS Y SUS CAUSAS: http://www.who.int/features/factfiles/health_inequities/es/

DETERMINANTES SOCIALES DE SALUD (OMS): http://www.who.int/topics/social_determinants/es/

DETERMINANTES SOCIALES DE SALUD EN CHILE: http://www.minsal.cl/determinantes-sociales-en-salud/

ESPERANZA DE VIDA SEGÚN SENAMA (CHILE): http://www.senama.cl/n7373_19-05-2016.html