Escasez de agua y destrucción ambiental en Los Molles: Cuando el derecho de propiedad se antepone al bien común.

Por Javiera De la Paz, Mauricio Cartes, Milen Duarte y Misque Hoare.

En Chile, la propiedad privada está consagrada constitucionalmente por sobre el bien común. Esto no es un secreto para nadie, y de ello hay varios ejemplos. Pero probablemente el más evidente es que Chile es el único país del mundo donde el agua está en manos de privados. En este país, las empresas sanitarias cobran por proveer el agua para el consumo humano (vendiendo agua que se les ha entregado gratuitamente y a perpetuidad), luego darle tratamiento (algo que con frecuencia no ocurre); y finalmente muchas veces, se quedan nuevamente con el agua servida (tratada o no) a través de los derechos de propiedad. Además de constatar esta realidad, son muchos los lugares que no pueden ser abastecidos por agua potable (en zonas rurales, la carencia de agua potable puede alcanzar un 80% para las personas más vulnerables según Fundación Amulen, 2020)  y en otros casos, el tratamiento de las aguas servidas es inexistente a pesar de ser cobrado (por ejemplo, los casos de aguas Araucanía en Temuco y de Essal en Los Lagos).

Un segundo ejemplo de bien común en manos de privados es la utilización de los límites ribereños para fines comerciales.  El uso no público del borde costero, los bordes de ríos, de lagos y humedales, es una práctica que ha sido frecuentemente denunciada por las comunidades afectadas. Si bien la zona que limita las aguas y tierra está estipulada como bien de uso público, numerosos son los territorios donde playas, bordes de ríos, y lagos han sido mal utilizadas por privados (por ejemplo, playas privadas) afectando o incluso devastando los ecosistemas que ahí habitan. Un ejemplo crítico es la construcción de proyectos inmobiliarios, los que apoyados en la falta de normativas claras, regulación, fiscalización, y por sobre todo la falta de ética y criterio de algunas autoridades, no sólo no respetan la ley, sino que ponen en riesgo la vida de la población y el derecho de las personas a acceder a estos bienes comunes.

Un territorio donde lamentablemente convergen tanto la problemática de la mala gestión privada de las aguas y el mal uso de los límites agua-tierra, es la caleta de Los Molles, en la Región de Valparaíso, comuna de la Ligua. En este territorio, la población debe pagar a una empresa sanitaria (Aguas San Isidro) por el abastecimiento con agua salada (no potable), que no cumple con los estándares mínimos de calidad de aguas; y además, un grupo de inescrupulosos empresarios ha llegado para ocupar las playas de esta zonas construyendo un complejo inmobiliario. Esta situación lleva años siendo denunciada por los vecinos y vecinas de Los Molles; y como ONG Codeciam la reportamos hace más de seis años a través de un informe técnico (Codeciam 2015, parte 1) solicitado por la comunidad. Los resultados de este informe revelaban, ya el año 2015, que la planta Agua Potable Los Molles (propiedad en ese entonces de Agua Potable Los Molles S.A de la familia Obrech) no cumplía con los parámetros de calidad requeridos para el agua potable, lo que que además se agraba en la epoca estival con la llegada de población flotante (veraneantes) que aumenta la demanda de agua. Esta situación se ha mantenido a lo largo de los años, y si bien nuevos actores privados han entrado en escena (actualmente es Aguas San Isidro), esta compleja problemática ambiental persiste. ¿Qué pasa con la Superintendencia de Servicios Sanitarios, que ha permitido esta situación por décadas?.

En la última década, además de ver cada vez más diminuido su acceso al agua, la comunidad ha visto cómo el humedal y la playa de los Los Molles han sido completamente destruidos por la invasión inmobiliaria, e inexplicablemente se siguen aprobando proyectos de construcción en altura, el ultimo de ellos que consiste en la segunda torre de más de 200 departamentos.

El humedal de Los Molles es parte del sitio Prioritario para la Conservación de la Biodiversidad “Los Molles – Pichidangui” y alberga una rica biodiversidad que se ha visto desplazada a causa de la continúa intervención y devastación del lugar (Codeciam 2015, parte2). Este territorio, se compone en buena parte de un humedal costero de aguas estuarinas, es decir, una zona de intercambio de agua dulce y salada (imagen portada), el que cumple importantes funciones en los ciclos ecológicos e hidrológicos al ser un sistema donde estas aguas se mezclan y generan condiciones particulares para la vida.

La destrucción del humedal Estuario Los Molles y el Estero Los Coiles, tuvo su primer hito en los años 90 con el relleno de una parte del terreno para convertirlo en estacionamiento, a lo que de manera inexplicable siguió la construcción de «BordeMar» de inmobiliaria Nobleza, proyecto inmobiliario de cuatro torres de cinco pisos cada una que suman 160 departamentos, justo sobre la boca del Humedal Estuario Los Molles. Además, esta es una zona inundable a todas luces (Figura 1), que incluso esta señalada como zona de riesgo de Tsunami por la ONEMI, y que, estando dentro del borde costero y no contar con factibilidad de agua potable, fue autorizado por la Municipalidad de La Ligua. Vecinos del sector han denunciado en múltiples oportunidades las irregularidades de este proyecto inmobiliario, serias irregularidades que van desde el no haber ingresado al Sistema de Evaluación Ambiental, hasta la emisión de Permisos de Edificación y Certificados de Informes Previos irregulares por parte de esta Municipalidad. Sin ir más lejos, el año 2000 Inmobiliaria Borde Mar S.A. presentó una Declaración de Impacto Ambiental para la contrucción de una Planta de tratamiento para las aguas servidas de estos 160 departamentos, siendo éste aprobado a pesar de proyectarse en una zona que en el Plan Intercomunal Valparaíso SBCN indica como una zona de clasificación AEU-1 (area de extensión Urbana) que no permite Plantas de Tratamiento o Infraestructura Sanitaria.

Figura 1. Mapa de la zona de inundación, y ejemplos de zonas inundadas. Se muestra el área de la desembocadura del estero Los Coiles, la cual incluye el área proyectada de inundación construida a partir de fotografías desde diferentes ángulos. Los números y flechas en el mapa señalan la imagen y dirección de capturada correspondiente.  Fuente: ONG Codeciam, 2016

Es importante mencionar que el área identificada como inundable por Codeciam el año 2016, posee dos aportes o componentes que la categorizan como tal: en primer lugar el área de peligro de inundación por desborde de cauce natural; y segundo, el área de peligro de inundación por marejadas, es decir, por ser una zona de borde costero dentro del borde de alta marea. Este aspecto no ha sido estudiado en profundidad por las autoridades correspondiente, a pesar de las reiteradas denuncias públicas de la comunidad, y de los informes técnicos y denuncias apoyadas por CODECIAM a la Dirección General de Aguas (DGA) de Valparaíso. Desde el punto de vista de peligro de inundación, ambas componentes deben ser superpuestas, y las obras construidas desde el año 2015 se encontrarían precisamente en el área inundable, es decir, el área superpuesta. También, es preciso destacar que a la fecha que no se observan obras de mitigación que sirvan para el desvío de las aguas, por lo tanto, las obras construidas estarían afectadas a inundabilidad periódica y no debiesen contar con Recepción Final por parte de la Dirección de Obras Municipales, es por ello que se recomienda su destrucción total.

Figura 2: Imágenes Los Molles, Abril 2016. Sector de estacionamientos sobre el Humedal Estuario Los Molles (arriba, derecha) y el acceso al proyecto Bordemar por calle Hermanos de la Costa (arriba, izquierda). Imágenes desde angulos contrarios del sector de contrucción de Borde Mar (abajo, izquierda) y el desagüe utilizado para eliminar el agua (cañeria azul) hacia la parte posterior del humedal (abajo, derecha). Imágenes Javiera De la Paz y Codeciam.

La comunidad organizada en la Junta de Vecinos y Vecinas, la agrupación Protege Los Molles, y otras organizaciones territoriales, además de otras y otros habitantes del lugar, han dado la lucha durante más de una década, contra la presión inmobiliaria que ha devastado su territorio y pretende continuar avanzando. Territorio que además de ser el hogar de cientos de familias, tiene un gran valor ecológico que debe ser preservado para las generaciones futuras. Aún así, a la fecha ya se han construido más de seis torres que suman cientos de departamentos en altura, en una zona que no sólo no cuenta con agua potable y alcantarillado para sus actuales habitantes, sino que además se ha construido sobre un humedal, destruyéndolo casi completamente, poniendo en riesgo permanente a los y las habitantes de Los Molles, que constantemente en invierno ven escenarios como los que por estos días de marejadas (Figura 3) haciendo evidente que en esta zona parece que nada se cumple. Así, Los Molles un territorio más, como tantos en Chile, donde el valor de la naturaleza, el acceso a los bienes comunes, y ni siquiera el derecho humano al agua se respetan.

Figura 3: Imágenes de Los Molles, Junio 2021. Imágenes de Francisco Morel y Protege Los Molles.

¿Quien se hará responsable de lo que ocurre y lo que ocurrirá en Los Molles?
¿Seguirán construyendo el borde costero sin importar el riesgo? ¿Seguirán destruyendo los humedales y estuarios? ¿Seguirán mintiendo a la gente ofreciendo viviendas que ponen en riesgo su vida y la de las y los actuales habitantes de Los Molles?¿Seguiremos permitiendo que el derecho humano al agua sea vulnerado?

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